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Que la historia no se repita

Recientemente, una minera canadiense ha encontrado un yacimiento de grandes cantidades de litio en el sur del Perú. Considerando el presente y futuro apogeo de tecnologías que no dependan de los combustibles fósiles, esta noticia es buena en muchos aspectos, pues no sólo es una posible fuente de riqueza, sino un insumo para un producto con un pasado conocido y un futuro próspero: las baterías.

Las baterías pueden tener varias aplicaciones, desde usos domésticos como fuente de energía para celulares, computadoras, sino también a gran escala, desde vehículos eléctricos hasta megabaterías almacenar energía para los hogares.

Las baterías juegan un papel importante en la lucha contra el cambio climático, es uno de los caminos efectivos para alejarse de los combustibles fósiles. La quema de combustibles fósiles puede ser suplantada por fuentes de energía renovable, que no emiten este tipo de gases y son amigables con el medio ambiente. Es ahí donde las baterías juegan un papel importante, puesto que la energía que se produce se pierde, si no es utilizada o almacenada.

Este hecho ha llevado a las principales compañías del mundo a variar sus patrones de consumo y producción hacia el uso de tecnologías limpias, reduciendo su dependencia de combustibles no renovables. Por ello la demanda de litio ha aumentado y seguirá aumentando en el futuro.

El Perú se encuentra nuevamente sentado sobre una riqueza que el mundo ambiciona. Y las empresas están calculando ganancias en la exportación de ese metal como materia prima. Desde luego, venderla es un gran negocio.

Pero quien la compre hará un negocio aún mayor al elaborar un producto aún más valioso: baterías. ¿Por qué dar a otros esa riqueza si las baterías podrían hacerse en el Perú? Con el añadido de crear empleo nuevo y muy necesario especialmente en Puno, donde se halla el yacimiento. Esta pregunta se la hacemos a los tomadores de decisiones en el gobierno, que tienen la posibilidad de reformar la legislación para que la riqueza natural no sea exportada sin crear valor agregado para los peruanos y siempre que las empresas concesionarias obtengan ganancias justas.

Argentina ha iniciado un proceso para producir baterías con el litio en su territorio, aprovechando la demanda para automóviles eléctricos y baterías que almacenen energía solar y eólica. Y esta es sólo una porción pequeña del mercado de energía limpia.

Destinar un porcentaje de los recursos a la diversificación de la industria nacional debería ser prioridad para un país que busca ser competitivo y acelerar su crecimiento. Sobre todo si, en sus casi 200 años de República, ha tenido experiencias en las que los gobernantes prefirieron el beneficio de unos pocos en perjuicio de la mayoría de los peruanos.

(*) Investigador en el Center for Climate Change Law de la Universidad de Columbia. Doctor en Derecho Internacional Público de la Universidad Justus-Liebig, Alemania. Miembro de la Secretaría de la ONU para el Cambio Climático.





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