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COLUMNISTA INVITADO

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Tía María y una solución salomónica

Mucho se ha dicho estas semanas sobre el proyecto minero Tía María. Se ha criticado la forma apresurada, según muchos, en que el Gobierno autorizó la licencia de construcción: que no se han cumplido las observaciones medioambientales, que Agro si y Minería no, que si las condiciones sociales no se dan se suspenderá la licencia que quedaría sin efecto, avances y retrocesos. Encima, un gobernador aleonado, que pecha al propio presidente de la República y le da un ultimátum de 72 horas para que aborte el proyecto, y se pasea por los medios e inclusive el Congreso, y dice Tía María manan, ¡no va!

Hasta hoy con una carretera tomada y con piedras, con movilizaciones organizadas -pero raleadas, ni siquiera parecidas a las que se hicieron el 2011 y 2015, respectivamente-, el Gobierno aún no decide el diálogo. ¿Qué está pasando? ¿Acaso no es cierto que Southern hizo lo suyo? Cumplió con los requisitos, trabajó tres años silenciosa y escrupulosamente en su relación con la gente del Valle del Tambo y aledaños, se hizo un trabajo serio de resocialización. Pero la pregunta del millón es dónde estaba el Estado para cooperar. ¿Acaso en la PCM la gerencia de Solución de Conflictos no cuenta con personal preparado para trabajar en Islay y los distritos de Cocachara, Punta de Bombón o Dean Valdivia? ¿Dónde quedaron los expertos del Gobierno en políticas públicas y conflictibilidad?

¿No hubiera sido conveniente que el Ministerio de Ambiente envíe personal calificado a convivir con pobladores de la zona e informar debidamente sobre el cumplimiento de las normas? ¿Lo mismo no debió hacer el Ministerio de Agricultura? Y el del Interior, ¿no debió hacer un trabajo de inteligencia para identificar a quienes manipulan hoy a esa población? ¿Acaso el propio Ministerio de Energía y Minas no cuenta con expertos que debieron estar en el lugar de los hechos explicando los beneficios y hablando de una minería que respeta los estándares y la no contaminación, y que no había relaves?

Sabiendo que hubo conflictos anteriormente, ni especialistas ni políticos dijeron esta boca es mía. Prevención cero.

Hay inclusive un congresista, presidente de la Comisión de Energía y Minas que incluso es arequipeño y ha sido alcalde de Islay, que brilla por su ausencia. ¿Dónde estás que no te vemos? El debiera ser el llamado a protagonizar y hacerle frente al Gobernador que se disfraza de Evo Morales por su indumentaria, pero no lo imita en el desarrollo y las buenas formas que tuvo Evo, por ejemplo, en la construcción de la minera privada San Cristóbal en Potosí, gran ejemplo de desarrollo Estado-empresa privada.

Por eso, desde este artículo critico que profesionales del Estado hayan estado ausentes y no hayan hecho trabajo de relacionamiento previo en la zona de conflicto, y hayan dejado sola a la empresa que, ya de por sí, tenía una “mochila” muy pesada.

Antes de terminar estas líneas, y luego de conversar con algunos expertos en temas electorales y de derecho constitucional, dejo en el tapete una salida salomónica con la sola finalidad de que Tía Maria salga adelante: que el Ministerio de Energía y Minas solicite formalmente, en coordinación con la Defensoria del Pueblo, la ONPE y el JNE, que se lleve a cabo un referéndum solo en la provincia de Islay, y así sus pobladores se manifiesten respecto de la construcción de la mina. Y que cuente con la mayor protección del Ministerio del Interior para evitar cualquier desorden o interferencia de los antimineros, que ya conocemos tratarán de amedrentar a los pobladores. Las cifras, estoy seguro, serán abrumadoramente favorables a la inversión minera.

Nuestro Perú es un país rico en agricultura, pesca, turismo, cultura, agroindustria y, sobre todo, minería. ¡Seámoslo siempre!

Diego Uceda Guerra-García



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