Los ladridos son una de las maneras que tienen nuestros perros de comunicarse, tanto con nosotros, como con otros perros. Que un perro ladre es algo totalmente natural, pero cuando los ladridos son excesivos pueden ser muy molestos, e incluso llegar a convertirse en un verdadero problema, sobre todo si empiezas a recibir quejas de tus vecinos. Esto ha hecho que en los últimos tiempos hayan ganado cada vez más popularidad herramientas como los collares antiladridos. Estos collares llevan incorporada una pequeña caja electrónica, la cual contiene un sensor de vibración que se acciona cuando detecta el movimiento de las cuerdas vocales del perro, enviándole un estímulo desagradable para él cada vez que ladra, que puede consistir en rociar su nariz con un spray, o en emitir sonidos, o vibraciones o, en el caso de las versiones más contundentes, descargas eléctricas.
TIPOS DE COLLARES ANTILADRIDOS
Collar antiladridos de descargas eléctricas: son, probablemente, los más populares, y funcionan emitiendo una pequeña descarga eléctrica sobre la garganta del perro cada vez que ladra; dicha descarga irá aumentando de intensidad si los ladridos persisten. Collar antiladridos de vibración: en este caso, cuando el perro ladra, el collar emitirá una vibración. Collar antiladridos de ultrasonidos: al detectar el ladrido del perro, el collar emitirá un sonido agudo y desagradable. Collar antiladridos de citronela: este tipo de collar antiladridos dispone de un dispositivo que se coloca sobre la garganta del perro y que rocía en dirección a su nariz un chorro de citronela, cuyo olor le resulta muy desagradable a los perros, cada vez que detecta un ladrido.
Daño psicológico: El daño psicológico que provoca el dispositivo en sí, que de nuevo iría de menos a más: aerosol, ultrasonidos, eléctrico. Y es que su acción se basa en producir un buen susto, una molestia importante, o directamente dolor. Si esto se usa de modo repetitivo, hace daño emocional. Genera miedo. Y el miedo es lo último que debemos introducir voluntariamente en la vida de nuestro perro. Por muchas razones. El daño que generan SI FUNCIONAN: un perro puede ladrar por muchas razones, pero en casi todos los supuestos está expresando (de modo desmedido y posiblemente descontrolado) sus emociones. Si bloqueamos esa expresión, bloqueamos una salida a unas emociones.
También es cierto que los ladridos a veces responden a una emoción y no son voluntarios, por lo que distinguir que la causa de la descarga es el ladrido y no el sentir miedo, o ansiedad, o dolor, o alegría o haberse quedado solo en casa, es realmente complicado para el animal. En cualquier caso, recibir un castigo sin conocer el motivo o la manera de evitarlo, aumentará el miedo, la inseguridad y el estrés, lo que hará que se eleven en sangre los niveles de determinadas hormonas (como el cortisol) que reducirán la calidad de vida del perro provocando mal humor, peor descanso, irritabilidad (muy relacionada con agresión), problemas digestivos e, incluso, llegar a una indefensión aprendida.
¿SE RECOMIENDA EL USO DE ESTOS COLLARES?
Definitivamente no, la única forma de controlar los ladridos del perro es actuar sobre el motivo que los provoca. Hay muchas opciones contratando a una buena empresa de educación canina para solucionar los problemas de ladrido excesivo de nuestro perro sin recurrir a este tipo de herramientas.

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