Es de evidencia que no todos asumimos la muerte de un familiar en la misma forma y tiempos, dependerá de nuestro equilibrio emocional, fe, fortaleza o motivaciones personales. Sin embargo, en ese periodo de transición nuestro entorno se afecta ya que cambia una realidad por ser irreversible.
Desde el aspecto teológico no existe el cuerpo, pero queda el alma y la forma de honrarla es viviendo acorde, es decir, el sufrimiento no es una muestra de cuanto amor tenemos a esa ausencia humana, sino es el camino que todos “conocemos” respecto a afrontar una pérdida, al morir solo muere el cuerpo, desaparece el ego y solo queda la inocencia del alma traducida en compasión.
Desde el aspecto filosófico, Platón decía que la muerte es un cambio de lugar para el alma y ante esa muerte, el alma se liberaba de la cárcel del cuerpo para después ir al mundo divino y eterno de las ideas, en la misma línea el pensamiento aristotélico indica la muerte como la separación del alma y el cuerpo.
En buena cuenta la muerte es un misterio que desde la metafísica y ética es una incógnita pues no sabemos qué ocurre realmente en el momento de la muerte y el después. Solo sabemos que nos avasalla una tristeza, nos destruye y a la vez nos hace valorar la vida y verla diferente.
Sin embargo, como manejamos nuestro dolor con nuestro entorno, con nuestra familia, con nuestras mascotas, pues muchas veces somos prisioneros de la depresión y sin querer cambiamos la rutina de vida de nuestras mascotas haciéndoles cómplices de nuestro dolor.
Le preguntamos a Francisco García Mela, Máster en Etología Canina Clínica, director de equilibrio canino, ¿cuál es el manejo de esta situación para aplicarla en nuestras mascotas?, Francisco nos señala que la muerte es la mayor de las pérdidas. Cuando un ser querido parte, deja un vacío en nosotros, pero también en nuestras mascotas. Esto puede generar dolor, estrés hasta cambios en la personalidad o enfermedades, es decir llega a afecta al animal -mascota-, pero también nuestra manera de relacionarnos con ellos. En vez de volcar nuestra tristeza en ellos, recordemos que también están sufriendo y además sintiendo nuestra propia tristeza. “El amor tiene todos los derechos y nosotros todos los deberes.”
Tenemos derecho a sentirnos mal, a guardar luto, a vivir nuestra tristeza, pero también el deber y la obligación de cuidar y proteger a estos seres sintientes quienes son más sensibles y emocionales que nosotros.

CONSEJOS PARA TUTOR Y MASCOTA
-Mantén la rutina: cumplir con el horario habitual ayuda a reducir su estrés y sobrellevar su dolor. Te permitirá a ti mantenerte enfocado al seguir los mismos hábitos.
-Aumenta, el ejercicio: paseen más lejos y más tiempo. Esto les ayudará a ambos a liberar y relajarse, ¡mantengan un paso firme! No pienses, comparte, recuerda que salen a despejarse.
-Juega más: comparte, vuelve a ser niño o niña. ¡Tírate al piso sonríe y rueda!
-Dale masajes: El contacto físico libera hormonas de felicidad, aumenta la sensación de bienestar, nos hace sentir amados. Acarícialo lento y suave.
-Salgan de aventura: la naturaleza equilibra. Excursiones al aire libre revitaliza. ¡Programa una escapada ya!
-Sé gentil: ambos pasan por un mal momento, evita estar pendiente de las travesuras, o la queja, seamos más flexibles y compasivos.

Recuerden el refrán: “El perro cuando está de caza, no siente las pulgas”. Manténganse ocupados. Una de las cosas que más ayuda cuando necesitamos ayuda(…) es ayudar a otros.
Recordemos que ellos también nos necesitan. ¡El amor alivia el dolor, ocupémonos!

@equilibriocanino
/ Fb: Equilibrio Canino

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