Qué aguante de nuestros riñones para escuchar las justificaciones que se dieron ante la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República el pasado miércoles por parte del exsecretario general del Despacho Presidencial Bruno Pacheco, investigado por presuntos ilícitos en el desempeño de su cargo, ante la increíble pasividad de sus miembros. El hombre se despachó a su gusto con cada respuesta, unas más inverosímiles que otras, ante las poco incisivas preguntas de los parlamentarios que dejaron extrañar la experiencia de anteriores periodos legislativos donde no se dejaba títere con cabeza, cuando un investigado pretendía evadir las interrogantes o pedidos de aclaración en el seno de dicha comisión, siempre guardando el respeto a su derecho de defensa. Era la oportunidad para formularle a Pacheco preguntas puntuales, sin atajos, referidas a su presunta interferencia en los ascensos de las FF.AA., de personajes que visitaban un inmueble (en Breña) que no es el despacho del jefe del Estado, a quien en un video se le ve llegar en horas de la noche (por dilucidar si en las mismas fechas), de chats con el jefe de la Sunat solicitando favores para terceros, invocando “reciprocidad” y del hallazgo en un mueble del baño de la secretaría general de Palacio, de 20 mil dólares en efectivo.

Se esperaba conocer de boca del investigado los hechos antes cuestionados, habida cuenta que para ello se le toma juramento de “decir toda la verdad”, cuya inobservancia es considerada “perjurio” (juramento falso) penado por Ley. Además también porque éste se ha mostrado escurridizo de dar explicaciones públicas inclusive ante el propio Congreso, caso Comisión de Defensa (tema ascensos militares) y ante el Ministerio Público (tema Provías), acogiéndose al “silencio”. Conducta evasiva que no corresponde a la envergadura del cargo público desempeñado, máxima autoridad ejecutiva del Despacho Presidencial, titular del Pliego, designado por Resolución Suprema, asiste técnicamente al presidente y vicepresidentes, “elabora la Agenda Presidencial” y “coordina sus actividades” (artículos 12 y 13 del D.S. N° 077-2016-PCM, “Reglamento de Organización y funciones del Despacho Presidencial”), de ahí su obligación de rendir cuentas.

Fue una presentación “light” en el Congreso, Pacheco por momentos se acogió al silencio y en su caso dio versiones diferentes a las conocidas, por ejemplo que los 20 mil dólares que se le hallaron eran de la venta de terrenos de propiedad familiar sin dar detalles, lo que difiere a lo dicho al fiscal que intervino sus oficinas en la Casa de Gobierno: “Que el dinero era producto de sus ahorros y su sueldo”. Cambio de versión que el Ministerio Público sopesará porque no fue a un privado a quien se lo dijo, sino a un magistrado que es titular de la acción penal y dirige la investigación. En suma (parafraseando un proverbio): “Como Bruno por su casa”.

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