Cómo formar un emprendedor

Cómo formar un emprendedor

Cuando analizamos nuestra situación como país, llegamos a una serie de conclusiones sobre por qué no dejamos de ser tercermundistas, por qué elegimos tan malos gobernantes, por qué siempre estamos en “vía de desarrollo”, como si fuese un camino de nunca acabar; en fin, tantas cosas que suelen tener un denominador común… la educación.

Quisiera que nos tomemos unos minutos para darle una mirada más “por encima” al sistema educativo que rige en nuestro país, y con este artículo no busco hacer una repetida crítica a nuestro paupérrimo nivel de lectura o vergonzosa capacidad de análisis matemático, para nada, es más que todo una postura sobre lo que creo que podría sumar en un país tan emprendedor como el nuestro.

Lo primero que quisiera poner sobre la mesa es un análisis genérico: se supone que la educación es un conjunto de herramientas formativas para que el individuo que las reciba pueda desarrollarse en su medio; de ser así, ¿por qué tomamos como modelo de educación a lo que rige en países del primer mundo si su contexto es muy distinto al nuestro? Las carreras profesionales buscan medirse con modelos americanos o europeos, cuando claramente la necesidad laboral no es igual ni cerca en sus mercados y en los nuestros. Si nosotros vemos la educación realmente como una herramienta, debemos partir por entender que el fin de una herramienta es servir para resolver alguna situación concreta, ¿hacemos el esfuerzo por explicarle a los que están por postular a una carrera profesional que deben escogerla por el uso que le darán a los estudios que tomen?

Creo que este solo hecho ayudaría mucho a reducir la tasa de desempleo y de gente que deja de estudiar a medio camino sin motivo alguno.

Si ya entendimos que las profesiones deberían obedecer a las necesidades propias de un país y además que podríamos hacer el esfuerzo de explicar a quienes están por invertir de tres a cinco años de vida en una carrera profesional que al escogerla deben entender que su finalidad no es la “experiencia de estudiar”, sino el obtener herramientas para el trabajo que realizarán más adelante, ¿no sería lógico que en un país en vías de desarrollo como el nuestro, lejos de formar a las personas para que se peleen un puesto de trabajo, deberíamos formar a más potenciales empresarios?

No pretendo cambiar nada con este artículo, sólo que pensemos por un momento lo que realmente necesitamos y si estamos caminando en la dirección correcta. En lo personal trato de pensar en la rentabilidad de mis decisiones, si voy a invertir “X” dinero y “Y” tiempo en mis estudios, es porque podré sacar “100X” de dinero en “0.5Y” de tiempo después de terminarlos… En tu caso, ¿has hecho ese análisis? Buena semana para todos.

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