A propósito del anuncio formal de Vizcarra que empezará a subsidiar al transportista, hace semanas pedimos que, en vez de seguir ahondando el forado fiscal con el reparto de subsidios, para el caso del transporte público disponga que Petroperú deje de una vez por todas de seguir explotando a la ciudadanía cobrándole los combustibles más caros –además de contaminados- del planeta, y fije sus tarifas de las gasolinas, el diésel y GLP de acuerdo al costo internacional del barril de petróleo. Porque Petroperú sigue anclando el precio de los hidrocarburos que refina tomando como base el costo del barril de petróleo a US$100, mientras hoy no pasa de US$39. Vale decir, nos roba todos los días cobrándonos un sobreprecio de 60%. Aparte de permitir que Repsol haga una fortuna, comercializando sus productos a décimas de centavo por debajo del tarifario agiotista de la petrolera estatal.

En otras palabras, Petroperú –el Estado que administra Vizcarra- diariamente exprime su bolsillo, amable lector. Pero Vizcarra se hace el tonto, porque es cómplice de esa estafa llamada Refinería Talara. Mausoleo a la corrupción que nos costará US$6,000 millones, cuando su estimado internacional no llega los US$1,500 millones. Aunque para sufragar tamaño sobrecosto, Petroperú sencillamente decidió endosarle la factura al pueblo cobrándole una sobrevaluada tarifa por refinar combustibles que produce con petróleo importado supuestamente a precio de mercado. ¿O es que acaso lo hace con precios inflados, para que alguien se quede con ese multimillonario margen? ¿Por qué no aclara Petroperú quiénes, dónde, cómo y a qué precios compran el crudo de la empresa del Estado peruano, así como a qué costo lo procesan?

Sea como fuere es un hecho que el Gobierno ya decidió subsidiar el transporte público. Debemos recordar que aquello generará un déficit aún escondido, que ahondará la ya golpeada estabilidad fiscal. ¿Cuánto va a representarle al país, cómo va a financiarse y qué partidas presupuestarias van a utilizarse para atender proyectos como Reactiva, FAE, bonos (en efectivo por S/ 380 y S/ 720) dizque para cuatro millones de personas; asimismo subsidios para el transporte público, el turismo, la tarifa eléctrica y cualquier lucubración que se le ocurra a este irresponsable mandatario que gobierna para la platea, regalando el dinero del contribuyente. Hasta ahora Vizcarra calla sobre el costo de todos estos forados que ha generado. Aunque sólo un estimado de lo ofrecido hasta el momento no baja de US$ 35,000 millones. Pero como no existe el árbol del dinero -y ante la ausencia de un Parlamento responsable y fiscalizador- el ingeniero Vizcarra está obligado a explicarle a la opinión pública cómo va a solventar semejante porrazo a la economía nacional. ¿O acaso por consigna de sus socios marxistas, su propósito sea ahondar la crisis económica para agudizar las contradicciones sociales y crispar todavía más los ánimos, con miras a impulsar una transformación socialista? Por último, mandatario Vizcarra, su incapaz, mendaz, trotskista ministro Zamora debe decir cuánto ha costado hasta el momento –y cuánto seguirá costándonos- solventar los gastos de la Sanidad Pública para atender esta pandemia.