Para mucha gente perdonar no es algo sencillo, es algo que les cuesta mucho o no está dentro de sus prioridades. Viven rumiando o dándole vueltas a un sentimiento negativo de ira y frustración. Les comento esto porque ayer me encontré con mi prima Patricia, que fue también mi compañera en la universidad, desde esas épocas hasta ahora odia a Melissa, una chica muy simpática que le hizo algunas bromas pesadas. Han pasado muchos años y hasta ahora no le perdona nada.

A pesar de que tenemos el mismo grupo de amigas y a veces salimos juntas.  Mi prima siempre está destilando ese odio que la consume por dentro; cuando comentamos algo sobre Melissa, ella no pierde la oportunidad para decir algo negativo.

Y la verdad es que a  Melissa no le importa si Patricia la odia o no la odia, si habla mal de ella o si le pone mala cara. Ella hace su vida y no deja que la “mala onda” de mi prima le afecte.

Yo creo que a estas alturas, la única a quien le afecta este odio es a mi prima Patricia. Ella es la única que se hace mala sangre. Ella es la que está molesta y es víctima de nuestras burlas cuando se pone a hablar de Melissa. “¿Otra vez?, ¿aún no la perdonas?”, le preguntamos divertidas y también le decimos que está obsesionada y que en el fondo ama a su “enemiga”.

A estas alturas de la vida, creo que Patricia no debería cuestionarse si debe perdonar o no a Melissa, yo creo que su reflexión debería ser: ¿por qué perdonar a Melissa?, ¿qué va a ganar con eso? Yo creo que mucho, para empezar ganaría la paz que necesita, podría dejar ir la ira que la vuelve esa persona negativa, caprichosa y fastidiosa.

Socialmente, creo que le iría mejor si dejara sus odios. En muchas ocasiones la he invitado a ir a algún lugar y ella siempre me sale con lo mismo: “¿Quiénes van a ir?” Yo le digo va a ir fulano y zutano, entonces ella siempre me sale que tal persona no le cae, tal otra tampoco porque le hizo algo en algún momento de su vida.

Yo creo que mi prima tiene su vida condicionada a sus odios, no es flexible, vive en función de las personas que odia. Qué tal si dejara atrás el pasado y comenzara una nueva vida. Borrón y cuenta nueva.

No obstante, he pensado mucho en ella y creo que no abandona sus odios porque no quiere cambiar. Se ha acostumbrado a sentimientos como la rabia, frustración, rencor, y decepción; es decir todo aquello que nos mata por dentro. Para dar el gran paso es necesario desear ser mejor persona, querer a los demás, ser sinceros con nosotros mismos para liberarnos de la pesada carga. Perdonar significa darle la espalda al pasado y concentrarte en el futuro para ser feliz.