El futuro político peruano, teniendo en cuenta las posiciones de los candidatos finalistas, no está en quien se elija como el menos malo, sino lo que ocurra en el fragmentado Poder Legislativo. No hay duda de las posiciones políticas e ideológicas de los finalistas; cada uno tiene sus bancadas, las que por sí solas no podrán determinar el respaldo al presidente electo. Evidentemente hay dos posiciones confrontadas y los electores conocen de ellas y hasta han emitido clara “opinión” de lo que de cada finalista no están de acuerdo.

Ambas partes han hecho pronunciamientos de lo que realizarán si son electos. Esto repercutirá en el nuevo Congreso y tendrán inexorablemente que recurrir a alianzas entre “bancadas” congresales. Hasta este momento se presume que Perú Libre logrará “aglutinar” tres bancadas y Fuerza Popular otras tres. Pero así no vislumbran mayoría. Los partidos “chicos” inclinarán la balanza.

Ante ello, estando a la experiencia reciente, cualquiera que sea electo, en el Congreso podría ser objetado por lo menos por “la otra parte” de su confrontación política. Las bancadas “chicas” “darán” la mayoría.

Políticamente habrá reacciones populares porque aspiran a que resuelvan sus problemas, los esencialmente económicos, en circunstancias que la pandemia recrudece y se están perdiendo fuentes de trabajo, la economía nacional ya denota crisis y las masas salen a las calles a exigir se las atienda. Por ende, cabe preguntarse si el Presidente electo, ¿va a poder ejecutar su programa político y considerar lo que prometió su contendor eleccionario?

Repercutirá en el Congreso tanto lo que exijan las masas populares como las acciones del nuevo Presidente del país. Serán objetados ministros. Sobrevendrán las alianzas entre las bancadas para apoyar o atacar al gobierno. No sería raro que se pida la vacancia presidencial.

Lo que suceda políticamente en el Perú repercutirá en la confianza en el mundo de la economía y en la atracción de inversiones nacionales a internacionales. Las estatales tendrán que estar orientadas al desarrollo del país, a crear fuentes de trabajo y robustecer la economía. Los grupos políticos deben tener conciencia que sin una economía solvente no hay desarrollo. Por ello se espera conciencia legal y moral y actitud honesta del electo Presidente y de los congresistas. No sectarismos.

El resultado de las elecciones evidencian una situación política severamente confrontacional que no garantiza eficiencia para la administración positiva y honesta del país.

 

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter Instagram.