Mientras escribo esta columna, aún ni siquiera se debate la admisión de la moción de vacancia contra Pedro Castillo por incapacidad moral permanente. Sin embargo, me temo que no se alcanzarán los 52 votos necesarios para que el profesor rural -o su abogado- dé la cara por las sombras de su gobierno ante el Congreso, ya que no quiere ofrecer declaraciones a la prensa.

César Acuña anunció que Alianza para el Progreso votará en contra de admitir el pedido de destitución, en aras de la “gobernabilidad” (lo mismo dijo antes para avalar a gabinetes filoterroristas y antimineros). Pero lo cierto es que al dueño de la Universidad César Vallejo no le conviene enfrentarse a la Sunedu, pues ha tenido que eliminar varias carreras y dejar de operar en algunas provincias para conseguir el licenciamiento para su empresa. Business son business. Acción Popular, bajo la batuta del zurdazo Yonhy Lescano, también hará lo mismo y le brindará un espaldarazo a Castillo.

Estos políticos veleta han encontrado en el “audio bomba” de ‘Cuarto Poder’ la excusa perfecta para rechazar la moción de vacancia. Entre todo el humo que botó el dominical, ha quedado en segundo plano lo realmente importante. Alejandro Sánchez Sánchez, dueño de la famosa casa de Breña, confesó que Pedro Castillo tiene una oficina en el predio, desde donde despacha de forma irregular con empresarios, ministros y congresistas. Además, la empresa de la hermana de este, Tania Peralta Sánchez, quien también vive en el inmueble del jirón Sarratea, ha ganado en octubre pasado un contrato por 110 mil soles con el Estado.

No puede ser posible que la humareda haga olvidar los 20 mil dólares que fueron hallados en el baño de Bruno Pacheco, exsecretario del despacho de Castillo, y su injerencia en el proceso de ascenso de las Fuerzas Armadas y la presión que ejerció hacia el jefe de la Sunat para favorecer a terceros.

Tampoco se puede hacer a un lado que la empresa que asesora Karelim López ganara un contrato de 232.5 millones de soles con el MTC, luego de que ella visitara a Castillo y Pacheco en Palacio de Gobierno. López, por cierto, también acudió a la casa de Breña.

Si Pedro Castillo no responde por todo ello, será culpa de los legisladores que prefieren un plato de lentejas mientras el país se cae a pedazos. Estos politicastros, afortunadamente, sucumbirán junto a Castillo cuando esto no dé para más, porque el grito de “¡que se vayan todos!” va a ir tomando fuerza conforme pasen los días y el hambre asome.

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