Resulta reveladora, preocupante, insólita la manera como el Estado trata con guantes de seda al imputado por corrupción Martín Vizcarra. La presidenta del Congreso, comunista para mayor seña, ha puesto sendas trabas al acuerdo de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales adoptado por unanimidad el 7 de este mes por la Comisión Permanente del Legislativo. En este se recomienda al Pleno la inhabilitación por diez años de Vizcarra para ejercer cargos públicos, en el marco de la investigación por el escándalo creado alrededor de la vacuna contra el Covid. Primero la mandamás del Parlamento tardó en notificar el hecho a los 130 congresistas; luego postergó la fecha de citación al Pleno para tratar un asunto tan grave para el país, causante de la muerte de decenas de miles de peruanos por culpa directa de Martín Vizcarra; finalmente la interfecta Mirtha Vásquez está intentando reducirle el tiempo para exponer semejante escándalo ante el Pleno al legislador Jim Alí Mamani, ponente ante el Pleno designado por la subcomisión citada, impidiéndole exhibir videos, grabaciones, imágenes, etc. que respaldan las acusaciones contra el ex gobernante. Asimismo, la mandamás del Congreso, comunista, repetimos, impidió que el Pleno aprobase la mencionada moción ANTES de las elecciones. Tiempo había. Porque esta fue aprobada el miércoles 7 de abril, cuatro días antes de los comicios en que Vizcarra se presentaba como postulante a una curul congresal. En consecuencia, el pleno debió realizarse al día siguiente o subsiguiente de haber mediado una actitud neutral, apegada a la Justicia, por parte de la citada Mirtha Vásquez. No obstante, Vásquez dejó pasar un asunto tan medular como trascendente para la democracia y el Estado de derecho, permitiendo que Vizcarra participase en la contienda del 11/4, generándole así un escollo muy delicado al país al exponer a los 130 parlamentarios a la presión mediática, política de la prensa corrupta que avala a este miserable que abandonó su responsabilidad en materia de Salud Pública desde el inicio de la pandemia, negándose a adquirir material básico para enfrentarla como pruebas moleculares, camas UCI, plantas de oxígeno, respiradores, etc. No sólo se opuso tercamente a hacerlo antes del inicio y durante la primera ola de contagios, sino que Vizcarra se resistió nuevamente antes y durante la segunda y más mortífera ola del Covid. Si para la presidenta del Legislativo aquello no es un crimen de lesa humanidad, se debe a que a Vizcarra lo usa la izquierda como alfil, agrupación cuya cabeza visible es hoy el partido comunista. Y la jefa del Legislativo pertenece a esa férula.
El parlamentario Alí Mamani, del partido Nueva Constitución integrado por disidentes de Unión por el Perú y Acción Popular, ha pedido a la presidente del Congreso realizar una sustentación “con el tiempo debido (una hora) y sin interrupciones, como ocurrió en la sesión anterior de la Comisión Permanente donde se debatió el informe final que propone la inhabilitación a Martín Vizcarra por utilizar su cargo para vacunarse de manera irregular (él, su esposa y su hermano) con las vacunas Sionpharm”