La inmensa y patética exposición que algunos medios le están dando al comunista Pedro Castillo va a jugarle, más temprano que tarde, en su contra. Centrémonos en el aspecto sanitario, que es lo más apremiante. El radical candidato presidencial de Perú Libre deberá, en algún momento, explicar qué hará para combatir la pandemia del coronavirus. Y ello porque recientemente el Ministerio de Salud ha reportado la terrible cifra récord de 433 muertos por covid-19 (5,648 según Sinadef) en 24 horas: ¡la más alta de toda la peste! Nos hallamos en una situación sumamente crítica, debido al pésimo manejo del mandatario Francisco Sagasti, cuya administración no avanza en el plan de inmunización y aún no llegamos siquiera al millón de vacunados.
Ahora bien, si damos un vistazo al ideario de Castillo, elaborado por el corrupto chavista Vladimir Cerrón, podemos darnos cuenta de que no hay una línea sobre adquisición de antídotos anticovid, uso de pruebas moleculares ni instalación de plantas de oxígeno o importación de concentradores. Tampoco hay nada en torno a la implementación de más camas UCI con ventiladores mecánicos. Lo que sí hemos visto es al señor Castillo diciéndole a un periodista que la hoja de coca y el aguardiente sirven para atajar la enfermedad (!). El video fue transmitido el lunes en el programa de Milagros Leiva.
¿Qué sucederá, entonces, si Pedro Castillo le gana a Keiko Fujimori en la segunda vuelta? Para comenzar, las únicas vacunas que tendremos serán las sobras que nos pueda regalar Rusia, toda vez que Castillo desprecia al “imperialismo yankee”. Además, dado que Castillo propone eliminar la cuarentena sin acciones complementarias, como ampliar el horario de atención en los comercios, perseguir al virus o aislar a los infectados, por ejemplo, seremos testigos -si es que por obra divina sobrevivimos- de un colapso total del sistema sanitario. Veremos, pues, cadáveres regados en el asfalto, como ocurrió en Guayaquil, y, a diferencia de la ciudad ecuatoriana, el ultraizquierdista rechazará cualquier tipo de ayuda del sector privado, pues aquí hay una lucha entre “el rico y el mendigo Lázaro”.
A pesar de que el panorama que se describe en esta columna es de terror, no podemos dejar ¡de ninguna manera! que la dictadura comunista nos hambree. Hay que revisar las primeras cifras de la encuestadora Ipsos Perú (en donde lidera con holgura Pedro Castillo la intención de voto) con cautela, puesto que las heridas que dejó la elección del 11 de abril aún se están cerrando, y poco a poco se irán sumando los demócratas -como Mario Vargas Llosa y Rafael López Aliaga- a la opción “menos mala” de la señora Fujimori, quien, con todos sus defectos ya conocidos, sí dejará el poder en 5 años. Está en juego nuestra libertad: si Castillo llega a Palacio de Gobierno, solo saldrá de ahí en un cajón.

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