El gobierno del presidente Castillo no tiene plan alguno para enfrentar los graves desafíos de gobernabilidad y gobernanza que afectan al país en lo económico, político y social; pero le sobra gente en su Gabinete experta en acción política para la toma del poder estatal, muchos de ellos con antecedentes de vinculaciones innegables con organizaciones terroristas y la ideología marxista leninista, especialmente con el llamado “pensamiento Gonzalo” de Sendero Luminoso.
Hemos venido sosteniendo que son muy hábiles para avanzar en sus estrategias con tácticas distractivas muy eficaces que, metafóricamente hablando, adormecen a medio mundo con un lenguaje inofensivo y compromisos que jamás cumplirán, en cuyo estado emocional van provocando una parálisis institucional para, sin reacción oportuna, doblegar en su momento a todos los que torpemente no supieron reaccionar a tiempo.
Ya hicimos el análisis de los procesos históricos que demuestran la forma en que aparecen muchos tontos útiles que, con el cuento de apoyar la gobernabilidad del país, olvidando que no están tratando con gente que asume la democracia representativa como opción de sistema de gobierno sino la destrucción y sustitución de la misma por un régimen autoritario de partido único, se prestarán, por sus mezquinos intereses particulares, a que los que predican la toma del poder con la ideología y metodología ya descritas, consoliden su eterna permanencia en éste eliminando libertades, equilibrio de poderes y respeto de derechos fundamentales.
Llama la atención, entonces, que el Gobierno envíe a su Gabinete, repleto de gente desconfiable y sin un plan de gobierno sólido y coherente ante un país donde el empobrecimiento de la gente está fuera de control, ante un Congreso manipulable y fraccionado, para pedir un voto de confianza que deviene en una contradicción flagrante porque si el Gobierno no es confiable, los integrantes del Gabinete son desconfiables hasta la enésima potencia y no hay una línea de acción clara sino actos cuasi dentro de un clandestinaje oficial, ¿cómo es que se justificaría un voto de confianza por parte del Congreso?
Un ejemplo de este modo de actuar puede extraerse del caso del excanciller Béjar quien expresamente dijo por dónde y hacia dónde quiere ir este gobierno, cuyo cambio por el embajador Maúrtua parecía una muestra de comprensión de la realidad del país por parte del presidente Castillo quien, si era coherente con esa designación, tenía que sacar del Gabinete a los desconfiables y darnos a los peruanos una esperanza de seguridad y confianza. No lo hizo, dejó pasar el tiempo y los ha ratificado a todos.
El otro ejemplo es más reciente, con la historia de sancionar a Montesinos están abriendo el camino para sacar de la Base Naval a la toda la cúpula terrorista y preparar la gran solución final.

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