Realmente Vizcarra y el famoso equipo, pomposamente llamado “comando Covid”, junto al súper ministro Zamora, deberían ser sometidos a una sumaria investigación penal para ser sometidos al respectivo proceso judicial y recibir la sanción más drástica que corresponda, porque su incompetencia, el ocultamiento de la realidad, la falta de toma de decisiones coherentes, el despilfarro de los fondos públicos, la terrible corrupción desatada sin control donde, con la muerte de muchos compatriotas, muchos vivos se enriquecieron impunemente; todo eso y mucho más, nos ha conducido a una segunda ola Covid ante la cual estamos en peores condiciones que al inicio de la primera.

Tan mal estamos que el presidente y su gabinete, en el cual todavía están como superestrellas los responsables de la debacle anterior, nuevamente ha decidido mantenernos en aislamiento absoluto hasta que llegue la bendita vacuna como única alternativa médica, porque los hospitales otras vez están colapsados, no hay camas de cuidados intensivos, las que existen no tienen personal médico suficiente y tampoco están entrenados para utilizarlas a plenitud, no se realizó campaña alguna de detección temprana con pruebas moleculares, no se planificó el orden externo en calles y plazas para que al salir del primer confinamiento la gente no se expusiera al peligro inminente de un contagio que se quiso evitar aislándolo, es decir, todo por nada; no hubo coordinación entre el gobierno central con los gobiernos regionales y locales y cada quien actuó por su cuenta como mejor le parecía; y, para cerrar esta larga lista de desatinos, tampoco los especialistas del Estado se han puesto de acuerdo sobre un protocolo de mínima prevención sanitaria, dejando a la población tan inerme que no hubo más alternativa que recurrir a la Ivermectina, al paracetamol, la vitamina c y el neurobión, porque ante el dilema de morir sin atención, todos jugamos a la ruleta rusa del tal vez me haga bien, y parece que en muchos casos todo esto salvó a mucha gente.

No entendemos la razón por la que se desmanteló todo al bajar el índice de contagios de la primera ola, tampoco la razón por la cual se despidió al personal médico y no se capacitó a nadie para lo que se veía venir al no tener ni tratamiento específico preventivo ni vacunas en venta.

El presidente dice que es un hombre de ciencia y que se aplicará la vacuna. Claro, pero hasta que llegue la vacuna la estadística de mortandad y pobreza será muy alta.