Cumplidos los 18 años es obligatorio votar, pero hay impedimento para postular, sea al Congreso, a los municipios o a los gobiernos regionales. Esto permite que los jóvenes sean azuzados por los Tirano-saurios rojos que vampirizan su energía, los empujan a protestas callejeras para encumbrarse ellos, pisándole las espaldas para luego –valga la redundancia– darles la espalda. Los “viejos-lesbianos”, como los chicos llaman ahora a los políticos de derecha, les endulzan el oído con el cuento de que son el futuro del país y deben prepararse académicamente para exhibir logros. ¡Ajá! Como si el Legislativo, los gobiernos regionales y locales no estuvieran plagados mayoritariamente por analfabestias, básicamente talentosos para el hurto.

Es perverso y peligroso que nuestra Constitución exija tener 25 años como requisito para postular, más aún cuando los dieciochoañeros pueden elegir porque tienen el criterio y la madurez para hacerlo; a contramano, un analfabeto funcional o quien jamás creó ni produjo algo, puede tentar suerte en elecciones congresales, regionales o municipales por el simple hecho de tener la edad requerida, bloqueando a jóvenes creativos, líderes barriales o universitarios embarcados en proyectos solidarios, a favor del ambiente, del desarrollo tecnológico, con ideas innovadoras, el espíritu limpio, preñados de buenas intenciones y muchas veces con inteligencia largamente superior al promedio. ¿Se imaginan la frustración al ver a la fauna parlamentaria que hasta para operar sus laptops requieren de asesores, a vejetes durmiendo la mona en el Hemiciclo y a gobernadores y alcaldes balbuceando incoherencias? La Constitución no puede ni debe apartar a los jóvenes votantes del espacio de toma de decisiones sobre asuntos que les competen directamente.

Con apenas siete años, el niño cusqueño Mateo Huamán Lonconi construyó un detector de sismos presentado en el concurso Eureka 2017 (Minedu y Concytec) para “salvar vidas” alertando con cierta anticipación los terremotos. En Arequipa José Quisocala Condori, a los trece años era gerente general de un Eco-Banco que fundó a los siete; una banca cooperativa para niños y jóvenes en el que la moneda para las transacciones financieras son residuos sólidos: cuadernos usados, plásticos y botellas vendidos a empresas recicladoras. En 2018 ganó el premio ‘Children’s Climate Prize’ de la empresa sueca Telge Energi; en 2014 ya había sido galardonado con el ‘Internacional Financial Youth Finance Landscape’, de Unicef y la CYFI. Se trata de un emprendimiento ambiental que promueve la educación e inclusión financiera para el desarrollo sostenible. “Buscamos reducir el desempleo juvenil y hacer del ahorro la herramienta fundamental de lucha contra la pobreza”, dice José, quien aspira llegar a la presidencia del Perú, para lo que deberá esperar a cumplir 35, ya no 25.

Es cierto, la Constitución del 1993 requiere un gran cambio y este es permitir #CongresistasDesdeLos18, porque los jóvenes mayores de edad no son el futuro que los posterga sino el presente que los necesita no para rebelarse en las calles sino para señalarnos nuevos caminos para avanzar juntos.