El próximo domingo 11 de abril se celebrarán las Elecciones Generales para Presidente, vicepresidentes, congresistas y representantes al Parlamento Andino. El foco del interés ciudadano se centra, sobre todo, en los candidatos presidenciales; sin embargo, es muy importante también saber elegir a nuestros representantes que, conjuntamente con el Poder Ejecutivo, le van a dar al país la gobernabilidad y estabilidad que necesita para su desarrollo.

Hoy más que nunca, somos testigos de cómo en las elecciones pasadas del 2016, Fuerza Popular recibió una votación abrumadora, que les entregó la mayoría absoluta en el Parlamento, para hacer el debido balance al poder del electo presidente Pedro Pablo Kukczynski (PPK), a fin de representar, fiscalizar y elaborar leyes que ni siquiera requerían ser consensuadas con otras bancadas, a favor del país; sin embargo, en apariencia, sólo tenían dos puntos en agenda: ejercer revancha contra los resultados obtenidos en las elecciones y liberar al fundador del movimiento político.

Más pronto que tarde, la bancada mayoritaria se partió en dos facciones lideradas por los dos hermanos Fujimori; lo cual, dio lugar a luchas internas que derivaron en escándalos que, finalmente, pusieron al borde del abismo al expresidente; PPK tuvo que renunciar a favor de su vicepresidente, Martín Vizcarra, en ese entonces embajador de Canadá, quien habría “negociado” con los del partido naranja su ascenso al poder, cuestión que después acabaría en traición política. El Ejecutivo disolvió “fácticamente” el Congreso de la República; en el medio, convocó un referéndum y, después, a Elecciones Congresales; irónicamente, más adelante, Vizcarra terminó siendo vacado por el mismo Parlamento que propició.

Por tanto, si se eligen congresistas, en su mayoría jóvenes, sin experiencia y sin un líder de bancada que los oriente; demostrado está que el Parlamento se cae, como un castillo de naipes, hundiendo al país en la ingobernabilidad y el populismo, llevándolo a la deriva; con las consecuencias que estamos viviendo y hemos vivido. Vacado Vizcarra, se llamó a las calles, en contra del tercer Presidente electo, en el mismo periodo, Manuel Merino de Acción Popular y su renuncia provocó que tengamos ahora un cuarto Presidente, Francisco Sagasti, de la bancada del Partido Morado, que ahora postula a Julio Guzmán, representante de la minoría del segundo Congreso electo.

El populismo del actual Parlamento es por demás obvio. Han legislado, por ejemplo, para que los peruanos rompieran el chanchito de sus propios ahorros para su jubilación, en aras de una necesidad imperiosa debido a la actual pandemia, cuestión que todos han aplaudido como solución de corto plazo y sin pensar que es el Estado quien debe ayudar a resolver los problemas de los ciudadanos en situaciones como ésta. Posibilidad de hacerlo tenía. ¿Acaso no ha gastado dinero para convocar a un referéndum absurdo y a una nueva elección congresal? ¿Acaso no nos ha endeudado por más de cien años, es decir, por dos generaciones? ¿Acaso no ha podido multar, administrativamente, a Odebrecht y sus socios nacionales de la corrupción?

Soy profesora universitaria, pero también he sido parlamentaria electa por Piura y me he desempeñado en dos ocasiones como vicepresidenta del Congreso, he presidido comisiones dictaminadoras, especiales y de investigación -durante mi estancia en el Parlamento-, entre ellas, la Comisión de Ética, es por eso que he aceptado la invitación de Renovación Popular, de su presidente Rafael López-Aliaga, para enfrentar el reto de candidatear en estas elecciones. Los invito, con todo respeto, a acompañarme marcando la R para congresista y escribiendo el 8 -El del Chavo del 8, me dicen mis alumnos- el próximo domingo.

(*) Excongresista de la República (2001-2011)

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