En julio de 2019, EXPRESO develó la trama de los progre-marxistas (caviares) para hacerse del poder Judicial y de la Fiscalía de la Nación. No se equivocó. Sin embargo, el apparatchick caviar mediático, político y judicial se encargaría de ningunearlo. Más bien, de desacreditarlo. El tiempo y las aguas le darían la razón a este periódico, que puso al descubierto una conspiración del progre-marxismo para difamar a los jueces y fiscales que no simpatizaban con la cultura caviar. ¿El objetivo? Sustituirlos por otros hechos a la medida de aquella coalición de resentidos sociales que, a través de un todopoderoso conglomerado mediático, se hicieron del gobierno desde la elección de Humala, se afianzarían con PPK y finalmente capturaron el Ejecutivo con Vizcarra. Sin lugar a dudas, los astros se alinearon para facilitar la conjunción de intereses de los progre-marxistas con el traidor Vizcarra. Ambos necesitaban apoderarse de la Justicia (poder Judicial y Ministerio Público) para evitar que salieran a la luz graves entripados políticos, civiles y penales que perseguían sus sombras. Y por casualidad, encontraron una salida, aprovechando las interceptaciones telefónicas a una organización criminal denominada “Las Castañuelas de Rich Port”, autorizadas por un juez. A través de ellas escucharon, entre muchas conversaciones, a algunas de quien fuera titular de la Corte Superior del Callao, Walter Ríos, conocido por sus prácticas corruptas.

Según informó ayer EXPRESO, en ese instante la maquinaria de izquierdas pone en marcha su plan, teniendo como aliada importante a Rocío Sánchez Saavedra por esos momentos fiscal provincial de la Criminalidad Organizada del Callao. La fiscal Saavedra era conocida por su cercanía a Pablo Sánchez, fiscal Supremo, ambos caviares. Por dicha razón, le encargaron aquellla investgación sin ser fiscal titular. Esta fiscal pide al juez levantar el secreto de las comunicaciones, intervención y control a la mencinada organización criminal. Pero agrega a personajes ajenos, entre quienes estaban “Walter” y “NN”. Las grabaciones –desde antes de diciembre 2017- las efectuó el grupo “Constelación”, “y para entonces –informó EXPRESO- ya se sabía que “Walter” era Walter Ríos y “NN” el juez Supremo César Hinostroza.” La fiscal Provincial Sánchez estaba impedida de investigar a un juez Supremo. Pero por las escuchas sabía que era César Hinostroza. Pese a ello continuó respaldada por la maquinaia caviar que dirigía las intercepciones. Igual sucedió con el vocal Supremo Pedro Chávarry. Acá viene lo interesante. La fiscal Rocío Sánchez, junto con su par Sandra Castro (esta última domiciliada en el mismo edificio donde reside Vizcarra) se entrevistaron con el mencionado jefe de Estado, so pretexto de solicitarle protección policial. Pero aparentemente fueron para contarle que existía un diálogo donde Chavarry dice estar investigando a Vizcarra por sus gestiones en la gobernación moqueguana y Chinchero. Vizcarra, ante ello, de manera gangsteril aprovecha para tomar la Fiscalía, reponer a Pablo Sánchez y vacar a Chávarry.

Si existiera un Ministerio Público decente investigaría esa conspiración inconstitucional sin pérdida de tiempo. Los hilos de la madeja conducen directamente a un grave delito que abarca al poder Judicial, la fiscalía y la poderosa maquinaria mediática/oenegera.