Es un crimen antidemocrático afirmar que todo está resuelto en las últimas elecciones. No. Podríamos repetir como los días de la Independencia “Cuando de España, las trabas en Ayacucho rompimos, ninguna otra cosa hicimos que cambiar mocos por babas pasando del poder de Don Fernando al poder de Don Simón”. Se alega por los críticos que convocar a una Asamblea constituyente tiene las siguientes tachas. a) Que solo los gobiernos dictatoriales convocan a este tipo de certamen; eso es falso.

El primer congreso constituyente del Perú fue convocado por San Martín emancipador y fundador de nuestro estado; b) Que sería un caos tener paralela y simultáneamente al actual Congreso y a una Asamblea Constituyente; eso es un prejuicio contra el bicameralismo. c) Que sea este pseudo-Congreso el que se aboque a la tarea de reformar la Constitución; d) Que la reforma debe ser parcial y por el actual Parlamento, porque la Constitución de 1993 es una garantía para el desarrollo de la Constitución. Respondemos que la Charta actual es una faja que constriñe el desarrollo constitucional. e) Que la constitución no tiene reglas para convocar a una Asamblea Constituyente. Precisamente por no tenerlas es que recurrimos e invocamos al Poder Constituyente innato, congénito a todo Estado. Refutamos a los que dicen que la reforma debe ser parcial. Y por el actual exparlamento. Es gracioso y sarcástico que vestales pseudo-democráticos del antifujimorismo reivindiquen el núcleo duro de la Carta nipona.

Un país no es capitalista ni socialista porque su constitución lo diga. La realidad es la que lo determina. Ese fue el error que quería perpetrar Velasco, declarando por decreto ley que el Perú era socialista. La gran Charta americana de 1787, instrumento del imperialismo, no tiene una sola palabra sobre constituciones económicas. China comunista es uno de los Estados que más inversiones capitalistas atrae. No interesan las constituciones sino pueblos estables y gobiernos serios que garanticen los derechos adquiridos. Por eso China maoísta recibe millones de dólares de inversión. Para el socialismo se necesita del capitalismo. Y para el capitalismo se necesita del socialismo. Por eso la cuestión previa para el nuevo gobierno que se inicia es saber qué tipo de Estado somos. No podemos elegir un presidente de la república omnímodo cuando el Poder Constituyente puede terminar despresidencializando la presidencia de la república. Tenemos que cambiar de Estado porque al de hoy las masas lo repudian por inútil y por distante de la nación.