Queridos hermanos:

Estamos ante el Domingo XIII del Tiempo Ordinario. ¿Qué dice la palabra?, la primera palabra es del libro de la Sabiduría y nos dice: Dios ha creado al hombre para la vida, no para la muerte; y ¿Por qué existe la muerte? por la envidia del demonio. Por eso, cada vez que hacemos caso al demonio o pecamos, experimentamos la muerte. Dios ha creado al hombre para ser inmortal como Él, como Jesús. Por eso ánimo hermanos, que estamos experimentando la muerte, pero el único que está resucitado es el Señor.

Por eso respondemos con el Salmo 29: “Te ensalzaré Señor, porque me has librado”, y no has dejado que los ricos se rían de mí, cambiaste mi luto en danza. Por eso hermanos no hay mal que por bien no venga, como dice el refrán.

La segunda lectura es de la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios: Ya que sobresalís en todo, dice, distinguíos sobre todo en una cosa fundamental que es la generosidad, como Jesús que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros. Por eso ánimo hermanos, ánimo que Dios nos quiere hacer humildes.

El Evangelio es de San Marcos donde empieza Jesús a hacer milagros para mostrar que él es el Mesías. Dice que el jefe de una sinagoga que se llamaba Jairo le dijo a Jesús que su hija estaba muriéndose y en el camino se encontró con una joven qué hace 12 años tenía flujo de sangre. Para un hebreo la sangre es el símbolo de la vía, es decir, que a la niña se le estaba yendo la vida, como a tantos de nosotros se nos va la vida en tonterías. Por eso esta joven como vio que pasaba Jesús, se acercó. Había mucha gente detrás de Jesús, se acercó y le tocó con fe. Esto muy importante, esto que dice que al toque quedó curada. Nuestra vida se está yendo, se está perdiendo. ¡Cómo cambia nuestra vida tocando Jesús qué es la vida eterna! Ella toca a Jesús con fe, se voltea Jesús y dice; ¿quién me ha tocado? Los discípulos le dicen: estás viendo que hay mucha gente y preguntas ¿quién te ha tocado? y él responde: una me ha tocado con fe. Y es verdad, el Señor nos invita a tocarle con fe, a gritar con fe, a rezar con fe. Basta que tengas fe, dice Jesús. Después van a casa de los jefes de la sinagoga. Pedro, Santiago y Juan le dicen: la niña está muerta. Él responde: no está muerta, está dormida. Por eso hermanos, para los cristianos la muerte es una dormición. Cogió a la niña, la cogió de la mano y le dijo “talitá kum”, que significa “habla contigo levántate”. Esto es lo que hace la iglesia, habla con a nosotros, nos quiere levantar de nuestra parálisis, de nuestra enfermedad, de nuestros pecados.

Aprovecha el tiempo de Dios que quiere levantarnos. Y la niña se puso de pie inmediatamente y echó andar; y Jesús les dijo: darle de comer. Hermanos, Dios nos invita a levantarnos, quiere levantarnos de la muerte, nuestros egoísmos, de nuestra soberbia, de nuestra ansia de poder; porque se nos va la vida en buscar lo que no da vida. Dios nos ha creado para la inmortalidad. Por eso, si hay alguno que este muerto por sus pecados que mire a Jesús, que se levante en el nombre de Él. El Señor te dice levántate y camina, como esta niña que estaba postrada y como la otra joven, que eso nos va la vida en cosas que no son fundamentales. Por eso tenemos este flujo de sangre, es decir no somos felices, buscamos la felicidad donde no está.

Ánimo hermanos, que Dios nos ha creado para la inmortalidad, para ser portadores de vida eterna para el hombre de hoy.

Que el señor los bendiga y los guarde de todo mal. Habéis visto el temblor que hemos pasado que significa que nuestra vida es precaria. Hay que estar preparados en cualquier momento para el encuentro con el Señor.

+ Con mi bendición.

Mons. José Luis del Palacio Obispo E. del Callao