En nuestra columna de la semana pasada, propusimos al gobierno la publicación de la forma y modo en que el Covid puede atacar el organismo humano, porque ya está comprobado por los infectólogos que el coronavirus no daña a las personas infectadas por igual, pues, o puede afectar el estómago o el pulmón o el corazón o la piel, causando estragos en uno más que en el otro, de modo que después de tantos meses de actividad médica, suponíamos que ya se tenían criterios de detección de la afectación directa del virus a determinado órgano y, obviamente, un protocolo de tratamiento medicinal para cada caso y para todo el proceso, en cuya virtud nuestra propuesta de publicación de esos criterios y protocolos estaba más que justificada, pues permitiría a la población si su médico tratante conoce del tema o si solo está improvisando tratamientos.

Después de escuchar a la ministra de los asintomáticos que respiran, vimos en todos los medios de comunicación al ex ministro Zamora, quien demostró una incompetencia punible en el ejercicio del cargo de ministro de Salud, hablar sobre medicamentos que debían retirarse del mercado y no continuar aplicándolos en el tratamiento de la enfermedad dejando entrever que en el Perú aún no se tenía un protocolo uniforme para el combate médico contra el virus.

Si nuestros hospitales están saturados y desbordada la capacidad del personal médico para combatir el virus y atender a los miles de contagiados que van en busca de tratamiento eficaz todos los días, el primer desajuste a corto plazo, que provocará gastos sin planificación, es la elección y volumen de los medicamentos que deben aplicarse.

El segundo desajuste se mostró a través de entrevistas televisadas de pacientes que superaron con éxito el tratamiento contra el Covid, en las cuales las personas señalaban que han comenzado a tener muchos problemas como secuelas en el post virus, con afecciones al corazón que antes no tenían, a los pulmones, al estómago, al hígado, a los riñones, entre otros, que aparecieron después de vencer al Covid.

La pregunta es si el gobierno ya planificó la nueva demanda de salud que provocará esta secuela de males y los costos que deberá asumir porque no hay que ser adivinos para saber que tendremos más pacientes demandando más citas médicas y más remedios. Creemos que el gobierno debería tomar nota de todo lo hecho hasta hoy en China.