Insólito; pues en estas semanas coinciden en el Perú 3 acontecimientos claves en sus ámbitos respectivos.
Claves porque marcan cada uno su antes y su después.

En el ámbito mundial, el coronavirus; en el ámbito peruano la cuestión del camino incruento de liberación nacional y en el ámbito congresal la actuación del etnocacerismo.

Coronavirus.- Virus estudiado en los laboratorios de alta ciencia, incluido China. Es endemia, fulminante y mortífera que apareció intempestivamente en China.

China, que también dispone de alta ciencia, en conocimiento del gravísimo peligro declaró en emergencia una porción de su territorio equivalente a Colombia y convirtió en hospital a una de sus ciudades de millones de habitantes. En aproximadamente 2 meses ya controló la situación. Este lunes/marzo/15 Cuba anuncia haber producido el medicamento.

Pero, a la fecha, el coronavirus ha puesto al mundo en emergencia, más o menos como China, gran parte de los países de Europa, Japón, Estados Unidos y países sudamericanos como también el Perú.

No me atrevo a conjeturar lo que será este virus de acá meses o a fines de año. Pero el mundo no será igual en el post coronavirus, independientemente a que haya sido fortuito por naturaleza o como algunos conjeturan que puede ser un ataque biológico, teniendo en cuenta lo ocurrido en 1945 en que no obstante estar ya vencido Japón fue bombardeado con 2 bombas atómicas.

Congreso.- Por la brevedad de su plazo ya debiera estar instalado. Sectores de extrema derecha pretenden declarar golpe de Estado la disolución de septiembre 2019 y vacar al Presidente. Por el momento, suficiente destacar a sus 3 líderes: Omar Chehade Cachiche, el ideólogo, el general Otto Guibovich por el belaundismo, héroe vencedor de Andahuaylas, y el eeneral Urresti, ex ministro y ex candidato presidencial y el más votado en el Congreso.
Pase lo que pase, el camino incruento de liberación nacional es irreversible.

Etnocacerismo.- Manejado con el hígado, confunde campo de batalla con Legislativo. Allá, el etnocacerismo habla con el fusil pero en el Congreso debe fiscalizar al gobierno in situ, plasmando las patrióticas demandas. Debe rectificar su coincidencia con el fujimorismo y el Frente Amplio de negar la confianza al gabinete y más bien concretarse a ser representantes del Perú profundo que con sus actuales dirigentes han puesto en jaque a las transnacionales y la traición a la patria.

Así no se rectificaran, el camino incruento de la liberación nacional es irreversible porque el Perú profundo decidiéndose por el camino de la paz está preparado para la guerra.