Ya es por todos conocido que la corrupción es uno de los problemas más graves del Perú contemporáneo, junto con la delincuencia, la pobreza, el desempleo y la violencia familiar.

Sin embargo, pocas veces nos hemos puesto a buscar las “motivaciones” intrínsecas y extrínsecas de los corruptos, especialmente de los “políticos” que utilizan sus cargos públicos para apropiarse del botín del tesoro público y el presupuesto estatal.

Un artículo del periodista Umberto Jara (https://tinyurl.com/1wgl45c0), acerca de la vacunación secreta del cuestionado expresidente Martín Vizcarra, nos da algunas pistas interesantes sobre la existencia de una patología clínica psicopática en los casos de corrupción. El exmandatario se preocupó de vacunarse él y su familia antes que gestionar la compra de vacunas para los peruanos.

Jara cita el libro La sabiduría de los psicópatas, de Kevin Dutton, investigador de la Universidad de Oxford, para quien un psicópata “no es sinónimo de asesino en serie, ni siquiera de delincuente”. O sea, incluso pueden ser aparentemente “personas de bien”.

Lo complementa con la definición de Hervey Cleckley, autor de La máscara de la cordura, un psicópata es “un sujeto insensible, asocial, encantador, algunas veces impulsivo o violento; el más peligroso de los criminales, el más depredador de los políticos y el negociador con menos escrúpulos”.

Y sobre políticos-psicópatas, Jara trae a colación a Robert D. Hare, investigador en psicología criminal de la universidad de Columbia, quien sostiene que “aunque muchos políticos son mentirosos a secas sin ser forzosamente psicópatas, la política es un medio fantástico para que se desarrollen los psicópatas, el mejor ambiente, el ideal”.

Para el mencionado periodista: “Martín Vizcarra Cornejo es un nítido caso de un psicópata dedicado al oficio de la política. Exhibe las características típicas de la psicopatía. Una de ellas es la mentira patológica. Un arma del psicópata es el uso desproporcionado de la mentira porque así logran confundir al auditorio. Los oyentes no pueden creer que alguien sea capaz de mentir tanto, en consecuencia, terminan creyéndole. La mejor muestra estuvo en las diarias conferencias de prensa en la primera cuarentena. El Perú fue el país con la más extensa cuarentena en el planeta. Vizcarra recluyó a millones de ciudadanos y les hizo sentir que era el gran padre que estaba protegiendo a todos. Recuerden que, en las redes sociales, hubo quienes lo dibujaban como Superman (…)”.

Sin duda, el estudio de la corrupción y su alta incidencia en el Perú (tenemos varios expresidentes en prisión o investigados por presuntos delitos), merece el aporte de la antipsiquiatría y la psicología, para poder no sólo entender sino buscar maneras de forjar ciudadanos de bien.
(*) Escritor y sociólogo. Presidente de IPJ
y director de Editorial Río Negro.