La carga procesal es un constante problema de la administración de justicia y son muchos los jueces supremos que hacen esfuerzos denodados por reducirla. Hecho que es plausible y destacable. Ahí están las Salas de Derecho Constitucional y Social que, en el caso concreto de los recursos de casación, han logrado marcar pautas claras a partir de los artículos 35 al 37 de la Nueva Ley Procesal del Trabajo (Ley N° 29497), sin salirse de la ruta de la inmediatez, la celeridad y la debida motivación de sus resoluciones.

Si bien son los jueces supremos son los directos involucrados en la solución del problema, ello no es óbice para que el Estado en general y los demás operadores del derecho, especialmente los abogados laboralistas, contribuyan en la tarea de reducir la carga procesal. Es de público conocimiento, por ejemplo, que la parte que ya perdió en primera y segunda instancia acostumbra presentar -sin razón ni fundamento- recursos de casación abusando de su derecho, pues en esas circunstancias lo único que busca es dilatar un juicio laboral por largos años, generando más injusticia y agravando el conflicto social

Quien ha venido combatiendo esa mala práctica es el jurisconsulto Néstor Hugo de la Cruz Castro, revelándose por ejemplo en el caso de ex trabajadores de varios canales de televisión, que ya habían ganado procesos en primera y segunda instancia, cómo las empresas empleadoras recurrían a los consabidos recursos de casación con una finalidad dilatoria de los juicios y con el consiguiente incremento de la carga procesal.

En este tema, la Corte Suprema de Justicia, con diligencia, conocimiento jurídico y sabiduría institucional ha venido enfocando el problema y ahora se tiene más claro que en esos casos los recursos de casación son a todas luces “improcedentes”, y como tal son declarados por las Salas de Derecho Constitucional y Social, evitando así congestionar más la administración de justicia.

Pero ahora, con el nuevo impulso que viene imprimiendo la presidenta del Poder Judicial, Dra. Elvia Barrios, podemos prever que durante el 2021 se darán pasos más importantes en este tema y acaso los resultados estadísticos finales sean más auspiciosos que los del 2020. No obstante, otro es el cantar de las sentencias que evacúa la Corte Suprema y pasan al terreno de su ejecución por parte de los Juzgados Especializados de Trabajo, donde todavía hay muchos nudos gordianos que cortar.

@RafaelRomeroVas