En otros artículos nos hemos referido a la confianza que debe generar el Perú frente a los inversores, a fin de que sus capitales los coloquen en nuestro país para iniciar o ampliar sus emprendimientos.
Los emprendimientos generan puestos de trabajo y, a no dudarlo, con ello se reduce la pobreza, más familias se incorporan a la clase media y elevan sus niveles de vida, y con el pago de impuestos por los empresarios se podrán hacer las obras públicas que el Perú necesita, así como solventar los gastos corrientes y de inversión del Estado, además de atender la deuda pública.
Como hemos visto, la confianza es decisiva para enfrentar el futuro, pero también tiene que ver con el pasado. Nos explicamos, el Estado Peruano ha obtenido diversos préstamos, sean de la banca privada internacional o de la banca internacional multilateral y de desarrollo, empréstitos que están sujetos a intereses, los cuales pueden ser fijos o pueden variar en el tiempo de acuerdo al mercado internacional y la clasificación de riesgo país.
El riesgo crediticio de los países es estudiado por clasificadoras internacionales de riesgo, las cuales determinan la categoría o grado de inversión. Según la confianza que origina el país, se puede ir desde calificaciones excelentes hasta muy malas.
Cuanto más alta es la calificación, el riesgo crediticio es inversamente proporcional, es decir menos riesgo y en consecuencia menores tasas de interés. Si por el contrario la calificación es baja, esto es mala o malísima, el riesgo se eleva, es mayor y por ello también la tasa de interés se incrementa.
Por lo señalado, cuando se pierde confianza en el país, las entidades internacionales clasificadoras de riesgo dan su voz de alerta y ello significa que muchas veces los intereses pactados de créditos ya desembolsados, pero no íntegramente reembolsados, se encarecerán. El resultado será que habrá que pagar muchísimo más por el servicio de la deuda.
Pero la falta de confianza, en lo que son operaciones de crédito pactadas, no queda allí, sino que también se extiende al cambio monetario, pues quienes tienen soles querrán convertirlos en moneda dura, por ejemplo dólar o euro, entre otras, y con mayor demanda de dichas monedas, ellas se encarecerán. Dicho en otra forma, se requerirán más soles para comprar la misma cantidad de dólares que antes se podía adquirir.
Adicionalmente, al variarse el cambio se necesitarán muchísimos más soles para adquirir los componentes o insumos extranjeros a ser importados para la producción nacional del bien terminado. En buen romance, para producir pollo necesitarás importar maíz que será más caro. Para producir pan, necesitarás importar trigo que será más cargo. Para que el transporte funcione, requerirás más combustible que el que se extrae localmente y que te costará más soles.
Demora mucho lograr confianza y para ello se requiere rigurosidad y solvencia en el manejo fiscal y económico, pero esa confianza que costó tanto alcanzarla, se puede ir en un santiamén, cuando se toman o se anuncian decisiones inconvenientes. Estamos alertados.

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