Por Edmundo Lizarzaburu Bolaños

Las criptomonedas son un fenómeno de difusión mundial que los medios de comunicación, los capitalistas de riesgo, las instituciones financieras y gubernamentales abordan con frecuencia y también de manera destacada (Glaser et al., 2014). Su reciente aparición como una nueva clase de activos financieros ofrece, en consecuencia, una nueva oportunidad para investigar varios aspectos aún inexplorados.
En las finanzas empíricas, el papel de los mercados de criptomonedas ha crecido rápidamente en los últimos años y ha recibido mucha atención entre los académicos, los medios de comunicación, las instituciones gubernamentales y la industria financiera. El aumento de este medio digital de intercambio y el rápido desarrollo de sus mercados se han atribuido al fuerte aumento en el volumen de operaciones de Bitcoin.
En el 2008 el Bitcoin, considerada la primera criptomoneda, fue presentada por primera vez en un white paper, escrito por una o más personas bajo el seudónimo Satoshi Nakamoto. El documento explicaba un sistema de dinero en efectivo peer to peer (P2P), el cual permitía transferir directamente los pagos en línea sin intermediarios, lo cual resultaba bastante innovador.
En los últimos años, esta moneda virtual ha generado una gran atención en varios frentes. Los pagos se basan en una solución técnica que funciona de manera diferente a las cancelaciones tradicionales. En determinadas situaciones, las criptomonedas pueden aportar ventajas en forma de costes más bajos, rapidez, anonimato, etc., sobre los métodos de pago tradicionales. Sin embargo, el uso también puede ser más riesgoso, pero es una realidad que no podemos dejar de analizar.
En las últimas semanas, diversas noticias vienen impactando en los rendimientos de las criptomonedas. El viernes 16 de marzo Bitcoin cayó, luego de que el banco central de Turquía decidiera prohibir el uso de criptomonedas para pagos a partir del 30 de abril. Esta decisión podría afectar el mercado de criptomonedas de ese país, que había ganado impulso con inversionistas sumándose al repunte global de esta moneda vitual para protegerse de la devaluación de su propia moneda y la inflación que llegó al 16% en marzo. De acuerdo al Banco Central de Reserva turco, y previos estudios, las criptomonedas conllevan riesgos significativos para los inversionistas y otros actores relevantes.
En la actualidad, hay una tendencia bajista producto del potencial cambio tributario por parte del gobierno del presidente Biden, quien podría estar buscando aumentar el impuesto sobre las ganancias de capital al año.
Si bien recientemente han surgido algunas iniciativas con respecto al uso de estos activos en pagos, estos son de alto riesgo y mucha especulación, pues se considera que su uso puede ocasionar pérdidas no recuperables para los inversionistas debido a los factores antes mencionados e incluyen elementos que pueden minar la confianza del mercado. En conclusión, son una alternativa de inversión, y como tal, tiene riesgos y debe ser evaluada.
Profesor de la carrera de Administración y Finanzas de la Universidad ESAN

 

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