La crisis sanitaria nos ha enseñado que los gobiernos, en diversas partes del mundo –por poderosos que sean- no han podido enfrentarla como se esperaba. El número de muertos sigue siendo alto. El virus no tiene ideología, y atacó a los que gobernantes de derecha como a los tildados como socialistas.

También puso en evidencia que los Estados -como los organismos internacionales- tampoco tenían la capacidad de inventar un medicamento o una vacuna. Lo hicieron las empresas privadas. Y estas solas no pueden aplicarlas con facilidad. Tienen que recurrir a los aparatos estatales, que finalmente las compraron.

Se hace necesario, entonces, establecer una nueva base ideológica, que supere a arcaicas ideas del comunismo o socialismo, que concentran poder en el Estado, generando gobiernos totalitarios. Ideales que también se alejen de estas malas interpretaciones de tendencias llamadas liberales o neoliberales, que otorgan demasiado poder a un sector de empresas, las mismas que a la vez se lo niegan- con medidas económicas ventajistas- a las mayorías. Es oportuno pensar en propuestas que podríamos definir como Humanismo Solidario, que valore y promueva una ideología -así como la práctica- de actuar promulgando normas que tengan en cuenta que, sin el bienestar del Ser Humano, no habrá justicia ni paz, y sin ellas, progreso. Es indispensable incluir criterios modernos tendientes a que el Hombre no esté, como algunos pretenden, en función del Medio Ambiente ni los negocios que se mueven alrededor de la necesidad de preservarlo. Sino que el ambiente, así como los recursos naturales, deben de preservarse como un medio para un racional bienestar general en el que el Ser Humano es el fin supremo de cualquier actividad o política. En ese contexto debemos desde ahora facilitar educación; a recibir atención y ayuda médica gratuita; así como protección de cualquier forma de abuso, explotación, o actos delictivos. Es indispensable, desde ahora, fomentar el derecho a ser formados en un espíritu de solidaridad, comprensión, tolerancia, amistad, justicia y paz entre los pueblos, para convertirnos en actores internacionales respetados.