Cuando el mandatario se zurra en todo

Cuando el mandatario se zurra en todo

Pronto se cumplirán mil días del ofrecimiento de César Atala, examigo del presidente Alan García Pérez, para entregar pruebas del dinero que supuestamente le dio a García por inexistentes coimas. La patraña fue más que vil porque se produjo cuando el mandatario ya había fallecido. Obviamente, Atala no presentó ninguna prueba, pero obtuvo arresto domiciliario y no lo vigila ni un perro policía. Seguro sale y se ventila.

El desequilibrado fiscal Pérez fraguó toda esta farsa. Acosó a Alan García sin ningún indicio razonable y lo indujo al suicidio. La poca conciencia que tiene lo sabe. El líder aprista, siempre dialogante con la justicia, no aceptaba la humillación de una carcelería arbitraria. A muchos nos llegan mensajes lamentado su desaparición y en las redes abundan.

Toda esa canalla que vivió el dos veces presidente del Perú –el segundo gobierno fue impecable, 7% de crecimiento del PBI promedio– fue orquestada protervamente por los Vizcarra, las Ávalos, los Sánchez, los Vela Barba, los Pérez, los IDL y varios medios de comunicación con sus respectivos corifeos. Fue un linchamiento judicial contra un demócrata cabal.

Hoy tenemos a un gobernante simpatizante de Sendero Luminoso-Movadef-Conare-Fenatep, embarrado en corrupción y de qué manera. Un caco de gran monta que encima no sabe leer siendo maestro. Las cosas son claras. Proveedores del Estado pasaron por Palacio, luego por el ilegal ‘búnker’ de Breña y ¡zas! obtuvieron su licitación. Pero el mamarracho turbio que tenemos por Fiscalía blinda groseramente a Castillo.

La parábola del rey desnudo le queda chica a Pedro Castillo. Con seguridad hay más trapacerías que no hemos llegado a descubrir porque no hay investigaciones, menos transparencia. No hay cárcel para el golpista Vizcarra, tampoco justicia para este mandatario que llegó con fraude al poder.

Pero primero, lo primero. En paralelo al gobierno ‘uña larga’ que padecemos está el desastre económico que se avecina. Castillo incrementó en 50% el gasto en publicidad estatal, ‘drogando’ a varios medios de comunicación. El ministro de Economía es un payaso que lanza cifras de crecimiento mentirosas que solo son objeto de burla y descrédito. Lo mismo que la actuación de la Premier, atornillada en el cargo. Hacerse una prueba de COVID implica levantarse a las 4:00 a.m. para, con suerte, lograrlo.

Lo desopilante es la pasividad y la escasa reacción frente a esta dramática situación que vive el Perú. Se quiere mantener la gobernabilidad, ja, ja. Seguro para que robe más. Lo cierto es que esto ocurre por la descomposición vertiginosa de las instituciones judiciales y la tolerancia de quienes ya conocemos.
Alan García –que hace falta– advirtió esta involución democrática que viviría nuestro país. Lo que no previó fue que el hundimiento será devastador si no reaccionamos a tiempo. Y parece que esa agilidad no se dará.

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