Nuestro país ha sido testigo en los últimos 30 años de una fuga desmesurada de talento, ha sido motivo de muchos noticieros dominicales cada cierto tiempo y hemos visto cómo se han formado comunidades de peruanos en diferentes países del mundo, siendo Estados Unidos y España los principales destinos de todos aquellos que se van de nuestro país para mejores oportunidades. Hace pocos años nos hemos convertido en destino de extranjeros que ahora ven a nuestro país como mejor alternativa que el suyo, esto nos debe ayudar a entender cómo la pasan quienes están fuera, y en el caso de la mayoría, siempre esperan volver en algún momento… regresar a sus respectivos países, ya sea por familia, costumbres o por el solo hecho de estar en su país, claramente no es que estén en todo su país, regresan a su entorno familiar y social pero con una situación económica mejorada (o por lo menos esa es la expectativa). Ahora, ¿qué pasa cuando esas “ganas de volver” no existen? Esta es la historia de Lima, ciudad cuya economía es mayoritariamente forjada por emprendedores del interior del país. Revisando información estadística, cerca del 65% de la actividad económica de la capital está en manos de empresarios de provincia, la gran mayoría son comercios, pero también hay un porcentaje importante de negocios con perfil profesional, tanto en ingeniería, salud, educación y demás. Hoy tenemos en nuestra capital a una ciudad muy desarrollada y con muchas posibilidades de desarrollo a futuro, pero lamentablemente no podemos decir lo mismo de la mayoría de departamentos al interior del país.

Esto nos debe llevar a distintas reflexiones, tanto en lo individual como en lo comunitario; por analogía simple, todos buscamos mejores oportunidades individuales, pero la sumatoria de estos esfuerzos son los que definen el desarrollo del entorno en donde se den; por lo tanto, ¿la centralización nos está condenando a vivir en el subdesarrollo sistemáticamente? Ahora bien, esas ganas de “no volver” y quedarse en la capital, debe obedecer a una diferencia abismal de oportunidades, entonces, ¿qué tendría que pasar para que futuras generaciones decidan desarrollarse en sus respectivas localidades? Esta pregunta es muy importante ya que aquí puede que radique el verdadero motor de cambio de nuestra realidad nacional… ¡Si identificamos qué motiva un cambio sustancial, los resultados esperados podrían llegar! Hacer empresa siempre tendrá retos importantes, si a eso le sumamos la migración, el reto es mayor, hagamos que cada ciudad sea un coctel de oportunidades… y que siempre el volver sea una alternativa, solo así seremos mejores como país, buena semana para todos.