En el día que los peruanos celebramos el bicentenario de nuestra era republicana se inicia en nuestro país un nuevo gobierno liderado por Pedro Castillo Terrones.
La proclamación del nuevo gobernante se da después de un controvertido proceso electoral que nos deja enfrentados por la poca transparencia e imparcialidad mostrada por los organismos electorales. Todo esto se agudiza en un escenario en que la economía de los trabajadores y empresarios, sin distinción, se ha visto seriamente afectada por una pandemia que aún no termina y la incertidumbre de un gobierno que recién comienza.
Las propuestas del candidato de convocar de inmediato a una asamblea constituyente, para cambiar la Constitución y sus preocupantes intenciones de modificar el modelo económico vigente, han generado una corriente de oposición, especialmente por su discurso de promover un Estado gestor, estatista e intervencionista.
Lo más preocupante es no saber quién va a gobernar. Hasta el último fin de semana parecían haber dos cabezas para un solo sombrero. No sabemos aún si ejecutarán las incendiarias propuestas del dueño de un partido radical, repetidas por el candidato en campaña o se impondrá la mesura mostrada en el discurso del presidente electo al recibir sus credenciales, que le permita tomar distancia de Cerrón, reorientando sus propuestas hacia una ruta moderada para construir alianzas y fortalecer su gobierno.
Todos quisiéramos creer que el nuevo gobierno tiene el equipo y la capacidad suficiente para lograr disminuir la enorme brecha social existente con los peruanos olvidados por los últimos gobiernos. Nadie en su sano juicio puede desear que nos vaya mal en esta nueva etapa, pero tampoco nos gustaría retroceder en lo que logramos avanzar, especialmente en el tema económico, el respeto a nuestros derechos y la libertad de expresión.
Todos esperamos señales claras. El discurso presidencial de hoy será clave para comprobar que, pasada la campaña electoral, se retoma la cordura con propuestas sensatas que, alejadas del populismo, generen confianza y no ahuyenten la inversión
La nueva mesa directiva del Congreso, liderada por los partidos opositores al gobierno, asegura un equilibrio de fuerzas entre el Ejecutivo y el Legislativo. Ahora la gran tarea será construir confianza con base en el respeto a la independencia de poderes, mostrando voluntad de conciliar en temas trascendentales como la salud, la economía y la generación de empleo.
El nuevo gobernante deberá mostrar liderazgo para encontrar armonía entre las expectativas de impulsar proyectos que, respetando el medio ambiente, la agricultura y el agua, beneficien a millones de peruanos que viven en extrema pobreza.
Debemos comenzar a curar nuestras heridas para enfrentar juntos la miseria, el desempleo y la injusticia. Tenemos que cambiar la fórmula: más tolerancia, menos prepotencia para que, respetándonos, el odio no nos siga dividiendo.

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Mira más contenidos siguiéndonos en Facebook, Twitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.