Cuidado con las propuestas de reforma

Cuidado con las propuestas de reforma

A diferencia de la mayoría de profesiones, en las que resulta vital utilizar las novedades que ofrece el avance de la tecnología, en el Derecho Constitucional hay que reprimir el entusiasmo inicial, propio de los aficionados, pues nuestra especialidad se sustenta en la madura comprensión de la realidad. Recordemos cómo en Francia en el 2017 muchos propusieron la elección del Congreso unicameral recién con la segunda vuelta presidencial, fascinados por la mayoría absoluta que obtuvo Macron y sus candidatos a la Asamblea Nacional, lo que garantizó cierta estabilidad política en su primer periodo. Pero en 2022 la agrupación oficialista, Ensemble, perdió la mayoría absoluta en la segunda vuelta, debido al repunte de la extrema izquierda Unión Popular Ecologista y Social, y la sorprendente actuación de la derecha radical Agrupación Nacional, diluyéndose el encanto de la propuesta.
Ahora sabemos que la elección de la Cámara con la segunda vuelta presidencial no garantiza nada, era una propuesta carente de validez. Si en el Perú postulan 20 listas parlamentarias es por el sistema proporcional; para promover a la concentración de programas y votos, sería más útil el uninominalismo, distritos electorales pequeños que elijan cada uno, un congresista. Obviamente, en un contexto diferente al actual, pues el periodo presidencial es muy largo para un país donde la opinión pública cambia constantemente y los partidos de gobierno desaparecen en el siguiente quinquenio. Retornar al periodo gubernamental y parlamentario de cuatro años es lo más sensato.
Cuando se publique esta columna los norteamericanos estarán votando para cubrir 34 escaños del Senado y 435 escaños de la Cámara de Representantes, cuyo mandato es de solo dos años. No faltarán las propuestas para aprobar la renovación por tercios o mitades en nuestro Congreso, sin tener en cuenta que USA es bipartidista, por lo que el Ejecutivo negocia permanentemente con los líderes parlamentarios de ambos partidos, siendo la renovación de mitad de periodo un reto inmenso para la Casa Blanca. Imaginemos un presidente peruano que deba trabajar arduamente para lograr el apoyo de un Congreso compuesto de más de doce grupos parlamentarios, y cuando esté a punto de construir su propia mayoría, llega la renovación parcial y todo debe volver a comenzar.
Víctor Andrés Belaunde, en el Anteproyecto de Constitución presentado al Congreso Constituyente de 1931, se mostraba enemigo de la renovación por tercios o mitades, pues consideraba que se silenciaba la voz del electorado. Siempre que pensemos en una reforma constitucional, primero debemos prever cómo funcionaría en nuestra realidad, y luego, comprender que al concretarse presentará su peor versión; si aun así la queremos, recién hagamos la propuesta.