Queridos Hermanos:
Felices Pascuas ¡Cristo ha resucitado! ¡verdaderamente está resucitado! Toda esta Cincuentena Pascual estamos celebrando como si fuera la anoche de Pascua, donde Cristo ha destruido la muerte y nos ha dado su espíritu. Son 50 días de recogimiento de los frutos de Pascua. La primera lectura es de los Hechos de los Apóstoles dónde nos dice: “la primera comunidad tenía el mismo sentir, estaban en comunión, vendían los bienes y lo ponían a los pies de los apóstoles”, y ¿por qué hacen esto? Porque tenían garantías de la resurrección, garantías fundadas, como venía diciendo, ninguno pasaba hambre, vendían sus bienes y lo ponían a los pies de los apóstoles.
Por eso respondemos con el Salmo 117, que es el Salmo que expresa lo que es este tiempo Pascual: “me corrigió, el Señor, pero no me entregó a la muerte”, Dios nos está corrigiendo con la pandemia, y “la piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular”, esta piedra angular es Jesucristo, es decir la iglesia, la iglesia ofrece la salvación, la esperanza, la alegría de la resurrección al mundo de hoy, “Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo”.
La segunda lectura es de la Primera Carta del Apóstol San Juan y dice: “que todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios”, es decir: los hijos de Dios son los que han nacido de lo alto y tienen la experiencia de Dios en su corazón, ha habido una transfiguración, una transformación en su vida, porque todo el que ha nacido de Dios, vence al mundo. El mundo, el demonio y la carne nos asechan a todos y sólo se les vence con la fe, con la humildad, con Jesús. El Espíritu Santo es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Hoy más que nunca necesita el mundo testigos de la verdad, y esto es lo que es Jesús, y lo que quiere ser la Iglesia en medio de sus defectos.
El Evangelio de San Juan dice: “Que el día primero de la semana, con las puertas cerradas, por miedo los judíos, aparece Jesús y ¿qué les desea? “La paz”; y les enseñó la garantía de la resurrección, “les mostró las manos y el costado, y les dijo: reciban el Espíritu Santo, a quienes perdonéis los pecados, le quedan perdonados, y a quién les retengáis, les quedan retenidos”, es decir, quedan canceladas las deudas, lo que nos destruye. Perdonar nos libera del pasado, esa es la palabra, nos libera del pasado, por eso muchas veces no estamos liberados del pasado y renace dentro de nosotros el resentimiento. Por eso ánimo, hermanos, todo el que tiene deudas con otros, perdone de corazón y nos liberaremos del pasado. Por eso necesitamos recibir el Espíritu Santo gratis, por eso dicen que a quienes perdonéis los pecados, quedan perdonados, y a quienes les retengáis, les quedan retenidos. Uno de los apóstoles, que era llamado el Mellizo, Tomás, que no estaba allí cuando apareció Jesús, dudó y dijo: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto el dedo en el agujero de los clavos, y no meto la mano en su costado, no lo creo”, es interesante, porque los mellizos siempre son un poco incrédulos. Al ser dos, a veces no saben a quién se refiere, tienen problemas de identidad Esto es un hecho muy histórico. A la semana se aparece Jesús a Tomás, y le dice: “mete tu dedo en mis manos y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente, y Tomás contestó: ¡Señor mío y Dios mío!, y contesta Jesús: ¿Por qué me has visto, has creído?, dichosos los que crean sin haber visto”. Y esto ¿por qué lo hace Dios?, para que tengamos vida eterna en su nombre, en su poder, por eso hermanos en este tiempo Pascual, el Señor nos invita a tener vida eterna, es lo que yo os deseo con mi bendición.
Rezad por mí.
+ Obispo E. del Callao

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter Instagram.