Keiko Fujimori se la pasó tres cuartos de entrevista en una actividad en San Juan de Lurigancho explicándole a la prensa sobre el porqué todavía mantenía como candidato al doctor Aguinaga, el mismo que se vacunó contra el coronavirus junto con su esposa por ser “población vulnerable”. De lo que hizo Keiko en San Juan de Lurigancho quedó poco o nada -no es noticia si hay una mejor como la de Aguinaga-. Lo que sí quedó claro es que Keiko no tiene mano dura con Aguinaga como dice que tendrá con los problemas del país -la deshonestidad y pendejadas son un problema del país, señora-, por la sencilla razón de que el que se vacunó a escondidas y, para remate, a su esposa, es el doctor de su papá y reliquia viviente de los 90. Dice Aguinaga que él se vacunó porque era miembro de una “comisión consultiva”, o sea, en buen romance, de esos que no pisan el laboratorio ni una vez. Keiko dice que Aguinaga hizo muy mal en vacunar a su esposa (como Málaga a su hija y Mazzetti a su pareja y su chófer, etc.), pero que ya se comprobó la primera parte de la versión de Aguinaga, esto es, que era parte de la “comisión consultiva” y que está a la espera del informe final. Vamos. Con ese cuento nos tiene meciéndonos la señora Fujimori como si los periodistas fuéramos estúpidos desde que estalló el escándalo del Vacunagate hace más de un mes. ¿Qué más espera? ¿Que sea el 12 de abril? Mejor que diga que por razones políticas, es decir, por complacer a su papá, no puede sacar de la lista de candidatos al Congreso al doctor Aguinaga y asuma las consecuencias electorales y políticas en vez de estar dorando la píldora, esperando un informe que nunca va a llegar. Si Aguinaga postulara por Lima yo no votaría por la lista de Keiko Fujimori, lamentando no poder votar por Rospigliosi, Flor Meza o Barbarán. Por suerte no estoy en esa disyuntiva y Aguinaga postula por Lambayeque. Ojalá que no salga, aunque será difícil, pues ocupa el puesto número 1 de la lista.

Uno que me pregunta si he cambiado de camiseta es el almirante Tubino y me baja el pulgar. Al parecer no se acuerda cuando el 3 de noviembre de 2019, el almirante renunció a Fuerza Popular porque no lo dejaron postular al nuevo Congreso. Esta vez no le gustó una respuesta a un tuit suyo que decía que Rafael López Aliaga lo único que había hecho era dividir a la derecha. Como si por una suerte de misión divina y dinástica Keiko Fujimori, que hoy está en el pelotón de los terceros en las encuestas, representara a la derecha. ¡Por favor! Por último, si la integridad de la derecha es tan importante para el almirante Tubino, que utilice toda su influencia para que se retire la que tiene menos posibilidades, ¿no le parece?

El correcto y buen periodista Óscar Torres, del Trome, me dice que no generalice cuando hable de periodistas. Yo había dicho que me parecía muy bien que los periodistas recibieran de su propia medicina cuando tenían por costumbre burlarse a través de caricaturas de los políticos o candidatos, pero cuando les daban el vuelto se rasgaban las vestiduras. Óscar tiene razón. Son algunos periodistas los que se burlan y se creen por encima del bien y del mal. Como por ejemplo los plañideros de Perú 21, que después de haberse burlado de López Aliaga pusieron el grito en el cielo con editorial y todo porque este parodió una caricatura en que lo ponían en la picota. ¿No tienen sentido del humor ciertos periodistas? Los de Perú 21 consultaron con un “comité de sabios” y llegaron a la conclusión de que se afectaba la propiedad intelectual del caricaturista al parodiarlo con su misma caricatura. ¿Ah sí? Pues veamos qué dicen al respecto los de La República y otros medios del Grupo El Comercio.

Estos consideran una farsa que se use como argumento contra un periodista invocar los derechos de autor sobre una frase que es el título de un libro que tiene toda la intención de denigrarlo en plena campaña. Se trata de Plata como cancha, cuya autoría no necesita más recordación que la de César Acuña. Sin embargo, un ilustre desconocido de nombre Christopher Acosta lo hace suyo para explicar “secretos, impunidad y fortuna de César Acuña”. Acuña lo ha demandado ante Indecopi y ha pedido, como corresponde, las regalías por el uso del nombre que tiene registrado en Indecopi como una frase que le pertenece. ¿Y dónde quedó acá la propiedad intelectual que el “comité de sabios” de Perú 21 reclamaba para su caricaturista? Como pueden ver, políticos (Aguinaga, Keiko, Tubino) y periodistas (Perú 21, La República y otros) no pierden la oportunidad para querer salirse con la suya y verle la cara de estúpidos a los electores.