Por fin en el Congreso alguien puso en la agenda política la cuestión de una probable vacancia presidencial. La congresista Chirinos tiene el gran mérito de asumir el costo de un desafío del cual todo el mundo quiere correr, con diversas justificaciones en contra que no son más que argucias para evitar una posición de principios frente a un gobierno que representa un movimiento regional usurpador y destructor del sistema democrático de gobierno.

Hemos escuchado a muchos congresistas pro gobierno alegar que no se puede hablar de vacancia presidencial porque el que tenemos hoy surgió de un acto democrático en elección popular, a pesar de ser más que evidente que las acciones del gobernante y el grupo que lo acompaña no hacen más que cumplir al pie de la letra el ideario del Partido Comunista Marxista Leninista Mariateguista asumido como plan de gobierno y presentado ante el JNE como tal, cuyo objetivo es sustituir nuestro sistema democrático por una dictadura totalitaria comunista a partir del copamiento institucional como una primera fase, un empobrecimiento paulatino de la población como segunda fase y una nueva Constitución como elemento de consolidación de lo que llaman Nuevo Estado.

Lo curioso es que ni políticos experimentados, ni empresarios exitosos, individuales o agrupados en gremios de alcance nacional, ni los dueños de los grandes medios de comunicación, ni la población pensante que mide el buen o mal gobierno por el efecto en su economía familiar, quieran darse cuenta que un sistema comunista va por ellos para someterlos y luego destruirlos y, como no ven el peligro, no desarrollan ninguna acción de guerra política racional y coherentemente planificada.

Parece que el error radica en que todos ven lo que ocurre en el país como algo exclusivo y propio de nuestra política interna cuando ya no necesita demostración el hecho de la acción abierta del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla para tomar el gobierno de los países de toda la región y, sin mencionar Cuba, Venezuela o Nicaragua donde el absolutismo de un comunismo anacrónico se ha impuesto y controla todo el poder en esos países, en el Perú se vienen ejecutando y completando los procesos que ya tuvieron avances en el Ecuador de Correa y en Bolivia de Evo Morales con algunos elementos del kirchnerismo argentino y su secuela de empobrecimiento de su población.

No se está ensayando nada en el Perú, se está aplicando a marchas forzadas lo ya hecho en Ecuador y Bolivia en tránsito a lo que es ahora Venezuela.

No olvidemos que Hugo Chávez llegó al poder democráticamente al igual que Correa y Evo Morales para, desde allí, destrozar el sistema democrático.

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