El tráfico de vacunas Sinopharm evidenció lo podrida que está la gobernanza en el Perú. Pero primero siempre los hechos. Son aberrantes y recurrentes. Ni este ni el anterior régimen hacen nada al respecto.

“Se requieren 100 a 130 camas por día… Se implementan entre 5 y 10 camas diarias” (Rodrigo Parra en ‘Gestión’). Enfermarse es ingresar a un túnel sin luz, principalmente porque NO HAY OXÍGENO. Bajo la sombra del escándalo de las vacunas VIP se soslaya este dramático hecho que no tiene solución.

Recientemente, el MINSA publicó un decreto para liberalizar la importación de oxígeno e inexplicablemente no incluía a Essalud. Tuvieron que sacar un decreto para ellos y subsanar el tema.

Aun así, la gente que puede salvarse con oxígeno, muere. La pasividad del gobierno es criminal. Por lógica solo la corrupción explica esto, al igual que con las vacunas VIP. Preguntamos a un médico honesto si se hubiera vacunado de haber recibido la propuesta. Fue tajante: “De ninguna manera. Habría dicho, ofrézcanlas a quienes están salvando gente en los hospitales. Yo estoy en un escritorio”.

Los médicos Pilar Mazzetti, Germán Málaga y quienes se vacunaron subrepticiamente hicieron el juramento hipocrático al que todo galeno está obligado. Se resume en el principio ético de que la vida humana es la razón de ser de esta profesión. Málaga ‘ruleteó’ las vacunas a discreción suya. Mazzetti mintió de manera indigna. Se zurraron en que ya hay más de 250 médicos que murieron salvando vidas.

Pero lo más dañino y despreciable de todo este enjuague es que la noble profesión médica entró en el estercolero nacional. Médico igual a corrupto y sinvergüenza es una asociación común, pese a que galenos honestos y sacrificados sean más numerosos.

Vizcarra, el MINSA y la Cancillería le hicieron el ‘lobby’ a las vacunas Sinopharm. Bloquearon cualquier alternativa. Las que llegaron alcanzan para 400,000 almas y hay gran desorden en su aplicación. De las VIP no tenemos datos certeros de cuántas desaparecieron, cuántas fueron para la embajada china, son como almas en pena.

Se advirtió hasta la saciedad: Vizcarra estaba destruyendo al país, principalmente a sus instituciones. Fue y es apoyado por morados, rojos, rosados y por la prensa servil. Lo aplaudieron y endiosaron. Ellos son tan culpables como los coimeros.

Estamos ante una verdadera organización criminal que traficó vilmente con la vida de los peruanos. Sagasti resulta cómplice, nada hace por desmantelarla ni por actuar. La Fiscalía se preocupa más en seguir demoliendo al fiscal Chávarry que a investigar. La JNJ no evalúa a la fiscal de la Nación. Nadie tiene prisión preventiva por este desaguisado. Por último, el contralor recibió en el 2020 ¡un bono de productividad de 75 mil soles! sin ningún sustento.

Desconocemos el costo de la vacuna china. Mazzetti dijo que era secreto de Estado, ja, ja.