Ningún país del mundo tiene la absurda escasez de oxígeno que padecemos y que provoca muertes. Tampoco se ha visto en repúblicas respetables la perversión del sistema judicial que instaló con cálculo Martín Vizcarra. Desde que entró al poder quiso torcer la justicia y la Fiscalía fue su mira. Paralizó las 43 investigaciones que tenía en Moquegua. Se acercó al lábil fiscal Pablo Sánchez, quien le archivó provisionalmente el caso Chinchero.

Vaya destino el del fiscal supremo Gonzalo Chávarry. Antes de que asumiera la Fiscalía de la Nación ya era petardeado por Transparencia y Proética en los medios gobiernistas. Los mensajeros del régimen querían que Pablo Sánchez permaneciera en el cargo.

Luego comprendimos por qué. Conocimos el estrafalario caso de Los Cuellos Blancos, era sobre narcotráfico y extrañamente se convirtió en político. Las fiscales del Callao, Rocío Sánchez (cercana a Pablo Sánchez) y Sandra Castro, asumieron el caso. Era obvio que Chávarry no sería comparsa de las arbitrariedades que vimos.

Ahora sabemos que las fiscales se reunieron con Vizcarra (ya mandatario) en su casa para pedirle amparo frente a Chávarry. Vaya ridiculez, inmoralidad e ilegalidad. Entre ambas se contradicen en fechas y acciones. Pero es evidente que resguardaron a Vizcarra. En los audios Cuellos Blancos escuchamos que a Vizcarra le gustaba el ron Zacapa que le invitaba ‘Toñito’ Camayo. A este lo ‘encanaron’ y se volvió un guiñapo.

La demolición de Chávarry fue inversamente proporcional al copamiento de la Fiscalía por Vizcarra. Logró colocar a Zoraida Ávalos, quien funge de fiscal de la Nación. Ella trata con guantes de seda al exmandatario en el tema de su vacunación clandestina. Separó del caso Cuellos Blancos a Sánchez y a Castro, pero no involucra a Vizcarra. Según Chávarry, que sabe, los fiscales Vela y Pérez también se reunieron con Vizcarra. Han enmudecido. Cuando los retiró del caso Odebrecht se armó la pampa. Lo atacaron con todo y a la mala. Con Ávalos no hay escándalo.

El caso Cuellos Blancos no existe, ya son dos años, no hay pruebas. Es un timo. Sirvió para que Vizcarra realizara un referéndum absurdo que creó la parcializada Junta Nacional de Justicia (JNJ). Sus integrantes están cuestionados.

Uno fue ministro de Justicia de Humala, atacó a Chávarry antes de que asumiera. Otra es vocera de la ideología de Transparencia y una se reunió con exmiembros del CNM en un ¡’stud’! .

La JNJ suspendió a Chávarry como fiscal supremo. Un abuso propio del vizcarrismo. Pero no investiga a Zoraida Ávalos de varias perlas. Solo queda que el Congreso la acuse constitucionalmente y que se reestructure la JNJ, hija de Vizcarra.

La verdad se abrió paso y mostró que la lapidación a Chávarry sirvió para el control político de la Fiscalía. Que acabe la farsa, arriba el telón. Encontraremos cuellos mugres.