Todo un parto resultó el que se concretase la realización de al menos dos debates oficiales de cara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales a cargo del Jurado Nacional de Elecciones, situación que deberá normarse en adelante, porque más allá de lo ético que resulta cumplir con los pactos electorales asumidos, el que las organizaciones políticas informen a la ciudadanía de sus planes de gobierno es parte también de éstos, por tanto el rehusar, alargar las coordinaciones o negarse abiertamente a participar en los que organiza el maximo ente electoral del país, tendría que sancionarse severamente hasta con la separación de la contienda del candidato o candidata que incurriera en una conducta así. El JNE debe hacerse respetar, por algo goza de autonomía y especialidad.
Y sobre el debate, hablando de autonomía, esperamos que en el tema de Educación, ambos candidatos, tanto Castillo como Fujimori, se comprometan en no interferir en la labor y funciones de la Sunedu, ni menoscabar lo ya andado por ésta, recordemos que en la búsqueda de las condiciones básicas de calidad del servicio educativo superior, a la fecha son ya 92 universidades y dos escuelas de posgrado las que han obtenido licencia institucional e inclusive por la pandemia de la covid-19, que originó inicialmente una parálisis de actividades, se ha extendido por dos años el plazo para solicitar la renovación de sus licencias.
Que es menester también que la Sunedu continúe con el licenciamiento de las escuelas de posgrado, cuya principal distinción que las caracteriza es el nivel de investigación que puedan alcanzar, si lo que hacen es verdadera creación de conocimiento expresado en indicadores tales como patentes, número de publicaciones indexadas anuales que una escuela de posgrado pueda exhibir, el contar con una plana docente de investigadores cuyas publicaciones hayan sido citadas por pares suyos en los papers mencionados.
Para nadie es un secreto que muchas escuelas de posgrado carecen de un staff de profesores dedicados a la investigación y donde el asesoramiento y tutoría a los estudiantes consta sólo en el papel. Otro tanto son aquellas maestrías y doctorados que tienen planes de estudio donde las materias que le dan el nombre a la mención son muy escasas o muchas veces están totalmente desligadas de ella y puestas ahí solamente para que sus docentes completen su carga lectiva sin ser verdaderamente profesores investigadores que continuamente estén haciendo publicaciones.
Señores candidatos presidenciales, el licenciamiento del posgrado a cargo de la Sunedu no puede ser minimizado o postergado por mucho tiempo ya que por dato de un proyecto del Ejecutivo que busca implementar un Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI), existe al 2021 una brecha de 15,685 doctores investigadores en diferentes especialidades, contando hoy con apenas 1,848 de ellos, donde por ejemplo en las áreas de ingeniería y tecnología tenemos apenas 525 doctores investigadores cuando nuestro desarrollo productivo necesita 5,330 más. Avancemos en cerrar esta brecha.

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