De primero a penúltimo

De primero a penúltimo

La agencia norteamericana Bloomberg reveló hace unos días: “la deuda externa de Perú se ha desplomado a mínimos históricos debido a una ola de malestar social… la inflación pone patas arriba a un mercado que alguna vez fue famoso por su resistencia a una crisis política casi perpetua” y añade: “los bonos peruanos son los segundos con peor desempeño en el mundo en lo que va de abril, sólo superado por la socialista Sri Lanka que anunció la suspensión de pagos de la deuda extranjera” (12/4/22). Curiosamente, hace dos meses Pedro Castillo informó que “el Perú era el país más estable de la región” según esta misma agencia (17/2/2022).

El informe precisa que el Bono Global 2031 (3/3/21) en la última semana ha caído 5.5 centavos de dólar y se cotiza a US$ 0.89 centavos (valor facial US$1), su mínimo histórico, mientras que el Bono Global “Sagasti” 2120 a 100 años (23/11/20) ha caído a US$ 0.68 centavos, un récord, tanto así que la diferencia entre los bonos peruanos con los bonos del tesoro de EEUU (riesgo país) subieron a 194 puntos (1.94%) desde los 165 puntos de la semana anterior (índice JP Morgan Chase & Co).

El Perú lleva colocados bonos del tesoro públicos (BTP) por S/ 257,000 millones (US$70,000 millones) en los mercados financieros: aproximadamente la mitad en bonos globales (moneda extranjera): US$ 31,000 millones (S/ 115,000 millones) y otros US$3,200 millones en bonos de Petroperú y otras empresas estatales, de los cuales el 90% han sido adquiridos por Fondos de Inversión (Black Rock, Vanguard, JP Morgan Chase, etc.); y la otra mitad, en bonos soberanos (soles) por S/ 130,000 millones, cuyos tenedores están repartidos en partes iguales entre no residentes (Fondos) e inversionistas nacionales (AFPs, bancos y otros).

Eso no es todo, el ministro Graham y la viceministra de Hacienda Betty Sotelo -veterana en estas lides- vienen cocinando un gigantesco endeudamiento con una emisión de bonos que ascenderán a US$ 14,000 millones: S/ 30,500 millones (US$ 8,000 millones) para cubrir los cuantiosos gastos de la administración chotana y US$ 6,000 millones para canjearlos con los bonos que se vencen (operaciones de administración de deuda). ¿Qué tasa ofrecerá el mercado por estos Bonos Globales 2022? Ni imaginarlo.

Según Barclays Capital (Arreaza y Prada) “Perú está en camino de perder su grado de inversión” porque “las medidas que están tomando las autoridades, aunadas al deterioro de las perspectivas de crecimiento, podrían acelerar el debilitamiento de las métricas fiscales”. De ser el caso, la debacle bancaria sería mortal. Los megafondos saldrían a vender los bonos Perú en el acto rematándolos en el mercado. Otra del profesor.

Una prueba que las medidas del MEF no tienen ni son ni ton, es que ahora suma -a la eliminación inocua del ISC a los combustibles- el reciente papelón de la exoneración del IGV (18%) hasta el 31 de julio, de la carne de pollo, huevos, azúcar, fideos y pan, que solo beneficia al pollo congelado importado que venden en los supermercados y a los que compran pan en las panaderías y pastelerías de moda, porque el 78% del pan y de los otros productos se venden informalmente.

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