En Alemania, Estados Unidos de América, Italia y otros países del mundo se han realizado o programado ceremonias conmemorativas a los fallecidos por la pandemia que azota al mundo.
Es una señal de respeto y consideración hacia quienes han sufrido por efectos del virus, así como de solidarizarnos con sus familiares. En nuestro país han fallecido posiblemente 120 mil peruanos. Miles de sobrevivientes, después de haber abandonado un hospital, necesitarán aún largos periodos de recuperación.
El recordar debe servir también para reflexionar sobre errores cometidos. Cabe investigar la razón por la que se armó este montaje bajo el nombre de “Ensayos Clínicos” y apoyar a las víctimas de estos experimentos que se hicieron con seres humanos. Uno de los sorprendidos bajo la modalidad llamada de “voluntario” falleció el 17 de febrero en Chimbote, otros siguen desamparados. A muchos se les ha engañado. Se ha timado o favorecido también a cientos con vacunaciones clandestinas.
Todas las semanas recibo más de un mensaje de personas que padecen por haber perdido un familiar. Estos días fue la de un amigo. Su padre había vivido 40 años en los Estados Unidos de América. Vino al Perú hace unos meses. Acá murió en el hospital Almenara en una silla de ruedas, esperando una cama. Honremos la memoria del señor Caros Antonio Costa Faura, y con él, a muchos que la falta de prevención no les ha permitido atención adecuada.
En Alemania, mientras escribo estas líneas, condecoran a Ugur Sahin y a su esposa Ozlem Tureci, el médico y la bióloga que desarrollaron la vacuna más exitosa que permite salvar a millones, la BioNTech que se comercializa como Pfizer. Estos científicos alemanes declararon que sólo se vacunan cuando les toque de acuerdo a la lista oficial. Posiblemente nuestros criollos Málaga y Mazzetti ni siquiera saben que existen estos eminentes ejemplos. Los Mandiles Blancos de la Jeringa peruanos estaban en otras andanzas. Creo que es necesario y oportuno que el gobierno organice una Ceremonia Conmemorativa, la que podría reconocer asimismo a investigadores médicos y científicos de nuestro pais . Así como a otros peruanos que en distintas actividades -como militares, bomberos, policías comunicadores o diplomáticos – se han esforzado en el combate del mal.