Tenemos tal precipicio delante de nuestros ojos que nos impide ver más allá del riesgo latente de vivir amenazados, de manera agobiante, por una mortífera pandemia. Por si esto fuera poco, sin derecho a tener la expectativa de recibir a tiempo un inmunizador. Sin embargo, a este peligro no están expuestos los ciudadanos de los demás países del orbe, lo que les abre los ojos para ocuparse de otras amenazas que rondan sobre las sociedades. Como la infame calaña de muchos gobernantes –fundamentalmente, de corte socialista- que de muchísimas maneras se las ingenian para atentar contra la calidad de vida de sus pueblos, mientras consolidan un poder autocrático al estilo de las grandes tiranías que registra la historia. Es la versión orwelliana del Gran Hermano para el tercer milenio. Recordemos que el genial autor inglés Eric Arhur Bair -quien firmaba como George Orwell- escribió entre otras grandes obras su extraordinario libro 1984 –¡publicado el año 1949!- en el cual describía un mundo que sucumbiría no ante las guerras, sino sometido a un gobierno hegemónico –el “gran hermano”- que tendría bajo control a toda la humanidad.

Describía, desde entonces, hechos que anticipó con la certera precisión de un profeta. “Habrá micrófonos que graban para controlarte; el ‘hablaescribe’; los dos minutos de odio; la tele pantalla; el control del correo de los ciudadanos, la música enlatada, el Ministerio del Tiempo, la neo lengua; y la máquina de escribir novelas.” Según relata Orwell en 1984, Winston Smith era un funcionario británico subalterno del Ministerio del Tiempo que, en realidad, era el Ministerio de Propaganda del régimen Ingsoc (acrónimo de socialismo inglés), que tenía como rol “reescribir antiguos informes de periódicos para reconciliarlos con la última línea del Ingsoc.” Más tarde, Smith se convertiría en el enigmático dictador conocido como el Gran Hermano. Por eso razonamos que a lo que los peruanos venimos asistiendo es a la constitución de un régimen semejante al Ingsoc. Ahora nos gobierna un Comintern conformado por el Foro de Sao Paulo y su brazo ejecutor, el Grupo de Puebla, tal cual relata nuestro comentario del viernes pasado. Temporalmente nos administran los progre-marxistas –los caviares- que hoy gobiernan el Perú tras haberse infiltrado como factótums en las gestiones de Humala, Kuczynski, Vizcarra y Sagasti. Ese póker de gobernantes que ha destripado lo escasísimo de democracia, estabilidad económica y tranquilidad pública que había recuperado Perú, después del golpe de Velasco y las consecuencias del régimen fujimontesinista. Con aquello consiguieron desestabilizar el país, logrando su consolidación absoluta en el poder. Estamos entonces gobernados por una secta neo comunista, que propone como objetivo imponernos una dictadura latinoamericana basada en el modelo castro-chavista.
Lamentablemente, el fárrago de barbaridades que venimos soportando no permite que nuestra ciudadanía perciba esta realidad, ya que hace dos décadas camina con los ojos cegados por las mentiras del gobernante de turno. Por si faltasen blasfemias, ad portas tenemos unas elecciones plenas de trampas, llenas de incógnitas por sus variopintos participantes, y todo aquello envuelto en el manto sucio del fraude electoral.