Decisiones gubernamentales

Decisiones gubernamentales

Gobernar implica una secuencia de decisiones que buscan el bienestar común de una comunidad o nación; la mayor parte de las veces, su realización escapa al conocimiento técnico o científico de lo que se pretende resolver, no hay tiempo para estudios, investigaciones y ni siquiera para consultar expertos, tal es el caso de tragedias por fuerzas de la naturaleza o eventos que están fuera del control humano, donde la intuición del gobernante, la percepción de lo que debe hacer, el sexto sentido de lo indicado para resolver la crisis, van a determinar el éxito o fracaso de una decisión.

No obstante, también en los asuntos de gobierno en que se recurre a información técnica o científica para mejor resolver, siempre la capacidad moral del gobernante para tomar sabias decisiones será más importante que su propia inteligencia.

De ahí la importancia de cautelar la conservación de la capacidad moral de los gobernantes, los cuales, cuando tienen la moral intacta, cuidan a su pueblo como la gallina a sus polluelos; por el contrario, cuando se deja gobernar a quienes adolecen de conservación moral, el crimen de Estado y el abuso del poder son inspiradores de toda clase de decisiones en contra de la población, entre ellas, la de cohonestar el abuso del poder a favor de un sistema de poder extranjero que pretende dominar la nación.

Es sorprendente por eso, ver cómo gobiernos sometidos a la élite globalista que nos está imponiendo un siniestro gobierno mundial, en el momento crucial de ver morir a sus compatriotas por la pandemia planificada con que están exterminando a los pueblos selectivamente, han hecho a un lado las órdenes de los organismos internacionales, cuyos dictados venían obedeciendo a nivel político, económico, social y cultural, y han recurrido a una inspiradora toma de decisiones nacionalistas en resguardo de la integridad y la vida de sus pueblos.

Lamentable comprobar que en Perú no ha sucedido así, debemos admitir que el nivel de pérdida de conciencia moral de las decisiones gubernamentales, sometidas a los dictados internacionales, va de la mano con el índice de muertos por esta “plandemia”, que nos coloca en un penoso primer lugar en el mundo.

Los médicos que no se sometieron y evitaron miles de muertes, los han removido de sus cargos; condenas por genocidio y crímenes de lesa humanidad les esperan a los que se creen ahora omnipotentes.