Al recibir sus credenciales como Presidente de la República, el profesor Pedro Castillo hizo un llamado “a la más amplia unidad” declarando que “no somos chavistas, no somos comunistas, no somos extremistas, menos somos terroristas. Vamos a combatir el terrorismo venga de donde venga”.

Suena bien en el escenario de enfrentamiento y graves acusaciones de fraude bajo los cuales va a asumir la Primera Magistratura y, de paso, correspondía el reconocimiento que expresó al JNE y, en especial, a su Presidente, el del voto dirimente, de apellido Salas: se la debe.

Si Castillo realmente pretende “la más amplia unidad” el primer paso que debe dar es descartar de plano la convocatoria a una inconstitucional Asamblea Constituyente y presentar sus propuestas de reformas constitucionales hasta ahora desconocidas. En su entorno, la congresista electa de Perú Libre, Bessy Chávez ha declarado que no tienen un proyecto de nueva Constitución y que ésta se elaboraría en el curso de dicha asamblea.

Si Castillo realmente no es ni chavista, ni comunista, ni extremista ni terrorista debe cortar vínculos con meridiana claridad con sus socios políticos que reúnen una u otra de esas filiaciones. Sus declaraciones recuerdan hasta ahora precisamente a las de Chávez y Fidel Castro cuando asumieron el Poder con frases similares y una trayectoria ulterior que ha contradicho todo lo que inicialmente afirmaron.

El problema es que el partido de gobierno es Perú Libre, que tiene un plan de gobierno comunista como lo es -por lo menos hasta ahora- su líder Vladimir Cerrón, quien goza de un peso específico en la bancada parlamentaria de dicho movimiento político. Ya uno de sus voceros señaló que la frase excluyente que pronunció Castillo sobre Cerrón fue una expresión de campaña (o sea, en “campaña” sí se puede mentir).

¿Puede gobernar Castillo sin partido político ni grupo congresal que lo respalden? Difícil, aunque cuenta con el experimentado apoyo de Martín Vizcarra en el uso y abuso de la cuestión de confianza y la cuatrinca del Tribunal Constitucional se ha quedado, sin duda, para seguir haciendo de las suyas.

Al fin de cuentas, del dicho al hecho hay aún mucho trecho, profesor Castillo.

Presidente de Perú Nación-Presidente del Consejo por la Paz