El Gabinete Cateriano no obtuvo el voto de confianza del Parlamento hace unos días. Las razones de la decisión del primer poder del Estado pueden estar cargadas de intereses particulares, es altamente probable, pero hay que señalar que lo hecho está en el marco constitucional, tan es así que el mismo Vizcarra, luego de ensayar una suerte de quejumbre pública, terminó aceptando frente al país la decisión del Congreso. Los representantes del Legislativo aprovecharon los primeros días de imposibilidad del mandatario de no poder disolverlos y dieron un duro signo de autoridad y de diferenciación de Vizcarra frente al Perú.
¿Es esto irresponsable? ¿Era el Gabinete Cateriano lo mejor para el país? Pienso que la respuesta a ambas interrogantes es no, que a pesar de que algunos liberales de buena fe apoyaron en voz alta este giro táctico del gobierno, o incluso el propio fujimorismo, cada día más extraviado, hizo lo propio, ésta era una decisión tremendamente errónea, de espaldas a las mayorías nacionales.
Veamos, lo que él país requería era un auténtico “Gabinete de salida”, que transmita claramente el mensaje de que está allí para cerrar lo más correctamente un ciclo que se acaba, una etapa que se cierra. Cateriano dio un mensaje de un presidente de Consejo de Ministros que inaugura un quinquenio, esto aderezado con cierta soberbia, fue un gran error.
El gabinete de salida que el país necesita debería tener por misión sólo tres cuestiones: controlar el evidente repunte que ha tenido el Covid-19 en el país, intentar reanimar la economía nacional y organizar las elecciones democráticas. Sólo 3 puntos básicos.
Cateriano y sus ministros no eran garantía de esto, en cuanto a la economía se insiste en María Antonieta Alva, de pésima actuación en el MEF, responsable de la desnaturalización de “Reactiva Perú”; en cuanto a organizar elecciones democráticas, habría que recordar el rol de Cateriano en el marco de las elecciones anteriores, en las que jugó parte de la estrategia para favorecer a Kuczynski. Pienso que hoy hubiera querido cumplir un rol similar para garantizar la continuidad de los poderes conjugados que mandan en la patria. Quiero agregar que, contra lo que muchos repiten, para mí Pilar Mazzetti no es garantía de un cambio en la estrategia sanitaria. Pienso que, al ser jefa del Comando Covid desde hace alrededor de cuatro meses, es corresponsable del dramático momento que hoy vivimos. Ella está sincerando las cifras recién en estos días, pero mientras Zamora estaba en el Minsa guardó un innoble silencio. Por cierto, la estrategia sanitaria difícilmente mejorará con la inamovible Fiorella Molinelli en EsSalud.
Martos, el ahora premier, se presentará mañana a solicitar el voto de confianza al Parlamento de la República. Seguramente se lo darán, ya que tampoco querrán aparentar necedad, sin embargo en los días próximos empezarán a citar a ministros para interpelaciones y posibles censuras. Para todo efecto práctico el Gabinete Martos es la persistencia en el error de Vizcarra, es mantener un esquema y unas personas que claramente están llevando al país al despeñadero.