Uso el estribillo de una canción del grupo peruano Los Saicos, pioneros del punk mundial, que escuché en mi temprana adolescencia, para representar lo que estamos viviendo en estos días, solo que a diferencia del tema de la canción de contagioso ritmo, no se trata solo de echarse abajo una estación del tren, sino de hacer saltar todas las estaciones y hacer volar por los aires el tren mismo, el Perú, cargado de pasajeros y mercancías.

Primero se buscó mantener en el poder a una persona de manifiesta incapacidad moral e ineficiencia. La declaratoria de su vacancia ocurrida el lunes 09, generó un despliegue de organización, basada sobre todo en las redes sociales y en un no casual rebote en casi todos los medios de comunicación radial y televisiva, subsidiados con avisaje multimillonario avisaje estatal.

Luego se ajustó el objetivo dirigiéndolo a desconocer valor al mecanismo constitucional, llamado a preservar la continuidad en el mando del gobierno, según el cual la función presidencial debe ser transitoriamente asumida por el presidente del Congreso.

En este momento la asonada sube de intensidad al punto de que el grito de guerra es “un muerto y se jo… Merino”. El sábado 14 logran dos muertos, jóvenes ellos, lamentable, y sin que se clarifique aún quién ocasionó su muerte, se la atribuyen a la Policía y hasta al encargado del despacho presidencial y su recién nombrado gabinete, que ya están bajo investigación fiscal. Cae ese gobierno transitorio.

Se desata entonces la pugna entre rojos y morados por tomar ventaja de este desorden y hacerse del poder en el Congreso y el Poder Ejecutivo. La inicial fórmula rojo–morada no cala en el Congreso, que sí acepta otra fórmula morado-roja.

Mágicamente, mejor dicho producto de la ignorancia y frivolidad con que se mira la política, este nuevo gobierno sí resulta legítimo para los que antes protestaban y la calle enmudece, incluso pese a inaugurarse con una razzia en el alto mando policial, indudablemente infractora de la Constitución y la ley.

El objetivo se reajusta hacia el sector productivo del país y en Ica y La Libertad se producen bloqueos de carreteras y de personas en tránsito y destrucción de instalaciones dedicadas a la agro exportación. La meta es forzar la derogatoria de un régimen promocional que no significa menores beneficios para los trabajadores formales sino menores impuestos y contribuciones al Estado, lo que es por demás propio en todo régimen promocional. Se producen dos muertos, personas aún más jóvenes, pero la consigna es que no se jo… Sagasti.