La desvergonzada intervención del presidente Francisco Sagasti en favor de Pedro Castillo muestra que, en efecto, la cancha no está pareja. Como reveló Beto Ortiz, Sagasti llamó a Mario Vargas Llosa para persuadirlo de que debería presionar a Keiko Fujimori con el fin de hacerla desistir de continuar su lucha contra el fraude electoral, cuyas evidencias no dejan de aparecer.
Naturalmente, Vargas Llosa rechazó airado esa intromisión y luego se pronunció a través de su hijo Álvaro, respaldando inequívocamente la batalla que está librando Fujimori para impedir, con los instrumentos legales a su alcance, que triunfe la manipulación electoral de Perú Libre.
Según trascendió, Sagasti le dijo a MVLL que según sus matemáticas, Castillo ya había ganado y que era inútil seguir discutiendo ante los organismos electorales. Es decir, se sumaba a la campaña de los comunistas para tratar de doblegar toda resistencia e imponerse sin que los demócratas puedan ejercer su derecho a revisar las actas que presuntamente han sido adulteradas.
Esa ha sido la campaña que Vladimir Cerrón y todos sus aliados han desplegado desde el 6 de junio. Ahora está demostrado que Sagasti y el Gobierno son también partícipes de la campaña, asociados a los que pretenden implantar una dictadura chavista en el Perú.
Pero no contaban con la resistencia generalizada de todos los demócratas que no se han dejado engatusar por las ya conocidas tácticas del comunismo cuando está cerca del poder: tratar de adormecer la resistencia a sus designios presentándose como tolerantes. (Ver por ejemplo el excelente artículo de Mario Ghibellini, “Mal pronóstico”, “El Comercio”, 12/6/21).
Cuando fue descubierto, Sagasti trató de falsear la realidad aduciendo que lo que quería era hacer un llamado a la calma y que se comunicó con ambos lados. Eso, por supuesto, no es verdad. Él le dijo a MVLL que el ganador era Castillo y lo instó a persuadir a Fujimori que se rinda. ¿Acaso le dijo a algún partidario de Castillo que deje de proclamar su victoria? Obviamente no ha revelado con quién más se comunicó.
En cualquier caso, si de llamar a la tranquilidad se trataba, lo lógico es que dirigiera un mensaje a la nación y no intentara presionar a un candidato a través de MVLL.
El congresista Luis Valdez, presidente de la comisión de Constitución del Congreso también reveló que el miércoles pasado Sagasti lo convocó para intimidarlo. Además de insistir también en que Castillo ya ganó, le exigió que no se aprueben las reformas constitucionales que estaban en trámite en ese momento –y a las que los izquierdistas se oponían-, y que no se designe a los nuevos miembros del Tribunal Constitucional. Lo amenazó con promover manifestaciones peores que las de noviembre de 2020 si se atrevían a hacer eso.
En suma, está claro que los comunistas y sus aliados se sienten cerca del poder, están envalentonados y ya ni siquiera cuidan las formas. Un pequeño adelanto de lo que vendría si se salen con la suya.

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