La pandemia produjo una caída del PBI, millones perdieron sus empleos y muchos negocios quebraron. Las prioridades son distintas desde un café miraflorino. El liberal de izquierda no verá la pobreza de quien se cuela para pedirle unas monedas, verá la desigualdad. Su justicia es el ras. Demasiado valorativo, ignora el peso de la economía y la importancia de la locomotora empresarial. Dice el liberal de derecha que si alguien se enriquece mucho producirá empleos y mejorará la vida de millones. ¿Hay mejor inclusión que el empleo? Le importa poco la brecha con el de arriba… si el de abajo ya no necesita de su caridad.

El liberal de izquierda postergará el debate económico en favor de algunos derechos civiles. El “matrimonio igualitario” por encima del destrabe de los mercados, el lenguaje inclusivo y el género en las escuelas por encima del empleo y los salarios de los maestros. Uno es más de agenda ajena, el otro más económico y genuino. Uno gana réditos de lo que llama “justicia”, el otro los gana por enfatizar en la primacía de la realidad.

El liberal de izquierda planea fundar una ONG, lograr poder; el de derecha instalar una fábrica o una tienda para crecer. El primero organizará eventos sobre pobreza y desempleo en hoteles high level sin impacto real, el de derecha no deliberará sobre el desempleo, lo generará con su acción. Acción humana contra continua deliberación. El liberal de izquierda es un organizador cuando quiere, el de derecha un ejecutor. Teoría o gerencia, movilización o resultado.

El liberal de izquierda entiende la democracia como eje de su lucha vital, el de derecha no cree tanto en el peso de la masa ciega, lo suyo es el límite del poder y el balance final. Hay temas que el liberal de izquierda no sabe propugnar y el de derecha impugna. Para el de izquierda el aborto supone la disposición del propio cuerpo, para el de derecha el concebido es persona, no es el propio cuerpo como el riñón, la uña, el hígado o la cabellera que puedes donar. No hay libertad sin vida. Mientras que el liberal de izquierda cree en el positivismo que convierte gatos en caballos, el de derecha es jusnaturalista. El liberal de izquierda se funda en los libros, el de derecha en la lógica. “Liberales” es una etiqueta en tanto mayor sea el significado profundo de aquello que los separe.