Desgobierno con la pus saltando por todos lados

Desgobierno con la pus saltando por todos lados

Parecería que una locura suicida se ha desatado en todo el Perú cuando los que ejercen el poder político no gobiernan sino desgobiernan, a pesar de tener frente a sí una crisis mundial que puede matar de hambre a mucha gente.

El Presidente y sus ministros, con la historia mal elaborada de sus ya folclóricos consejos descentralizados de ministros, de los cuales no tienen actas que recojan las expresiones de todos los que intervienen sustentando pedidos y posiciones, no generales, sino sobre problemas específicos que deberían ser solucionados en las respectivas regiones por donde va la comitiva itinerante con el primer ministro derramando lisura y bilis, nadie en el país tiene una idea de la política general ni de los planes de corto, mediano y largo plazo para armonizar cada obra local o regional con la cadena nacional de desarrollo que se supone tiene el gobierno para todo el país que debe impulsar y dirigir el gobierno central.

El grito de combate político de “no más pobres en un país rico” ha resultado una falacia, pues la riqueza no es la que se tiene almacenada como el cómic McPato sino aquella que es explotada, transformada, comercializada aplicándole cada día más calidad para hacer los productos más competitivos, lo que nos conduce al factor humano tan descuidado en nuestro país, en el cual deberíamos hacer la mayor inversión de recursos para que incremente sus conocimientos, desarrolle inventos y nueva tecnología en un proceso de investigación constante de todas las áreas políticas, económicas, sociales y científicas en general con laboratorios de primera calidad con remuneraciones y premios a los mejores, pero estos no saldrán de universidades del copia y pega sino de estructuras educativas con una nueva visión del mundo y del futuro de este.

Para esto se necesita del capital porque sin dinero las buenas intenciones se quedan solo en el pensamiento y cuando aquel comienza a disminuir día a día, la pobreza inicia el proceso corrosivo contra cualquier plan de desarrollo, pues los empobrecidos solo pensarán en satisfacer sus necesidades primarias de comida, vestido y vivienda, el resto se convierte en un lujo que no pueden costeárselo.

Sin embargo, en este escenario que ya se comienza a vivir en el Perú, de todos lados del núcleo del poder surgen denuncias de una presunta danza de millones de dólares para coimas y otras actuaciones delictivas cuyas investigaciones deberían ser objeto de una febril actividad de fiscales y policías para verificar su falsedad o veracidad con la consecuencia jurídica correspondiente. Todos olvidan que cuando el río suena es porque piedras trae y no vayamos a descubrir más tarde que temprano que en un país rico unos cuantos vivos quieren volverse millonarios.

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.