Sin importar como sea la mañana, cómo es que terminó el día anterior, lo agitada que estuvo la tarde pasada o cuánto trabajo haya aún por hacer, siempre una taza de café será bienvenida. No sé si será porque lo vi dentro de los hábitos diarios de mi madre, pero el tomar una taza de café siempre hacía que los momentos pasen mejor. Hace muy poco, por esas cosas de la vida, conocí a una persona que, al igual que yo, tenía como parte de su día el hábito de tomarlo en diferentes momentos, y conversando coincidimos que el buen café se destila grano por grano.

Cuando tenemos un proyecto y estamos listos para emprender, generalmente enfrentamos el mismo primer reto… encontrar el momento perfecto para empezar. Creo que no existe fórmula alguna que determine el mejor momento, he conocido empresarios exitosos que cuando iniciaron, vendían producto sin empaque, no tenían un ruc para dar algún tipo de recibo, no tenían su producto o servicio estandarizado y menos un precio de venta definido que les permita proyectar cuándo y en cuánto tiempo lo ganarán; eso sí, luego de ese inicio lleno de errores y aprendizajes, pero con mucha vehemencia y empuje característico de cualquier empresario exitoso, para llevar su empresa a los niveles en los que hoy se encuentra, fueron trabajando punto por punto, desarrollando cada área de tal manera que en conjunto les permite tener crecimiento continuo. Esos puntos a desarrollar deben ir de adentro hacia afuera, es decir, aquellas áreas que permiten soportar nuestra operación, seguido por la operación propiamente dicha y finalmente el área comercial.

Es normal que al iniciar un emprendimiento estemos llenos de adrenalina, mucha motivación y sobre todo ganas de crecer y crecer; en esta etapa es más que obvio que nuestra preocupación por los detalles no será prioritaria; y está bien, en esta etapa cometeremos la mayor cantidad de errores, será literalmente un carrusel de emociones ya que tendremos días donde pensaremos que vamos a ser millonarios en 1 año porque vimos muchísima acogida de nuestro producto o servicio, así como también tendremos días donde la angustia nos consuma porque no vendemos hace tiempo y empezamos a cuestionarnos todo…y eso también está bien, lo más importante en esta etapa es empujar hacia adelante siempre y nunca abandonar; pero al ir avanzando, al igual que ese café que disfrutamos, debemos “destilar” nuestro negocio grano por grano, sólo así lograremos llevarlo al siguiente nivel. Tener el mejor café del mundo depende de ti, hay que trabajarlo bien.