La desinformación de los peruanos llega a cotas delirantes. Sobre todo en un país que ofrece a sus ciudadanos una de las peores educaciones públicas del orbe. Resultado de ello es que nuestra sociedad vive manipulada por intereses reñidos con la verdad, abocados a engañar a una opinión pública ineducada, mediante el gota a gota de un cartel mediático sometido al Estado. Nos referimos al conglomerado periodístico que utiliza las líneas editorial e informativa de sus periódicos, televisoras y radios para ponerlas a órdenes del gobernante de turno. Esto conduce a menguar el sentido de responsabilidad de la colectividad hacia su país, induciéndola peligrosamente a elegir gobernantes de ínfima calidad como viene ocurriéndole al Perú desde inicios del siglo XXI. Asimismo, consolida una atmósfera de desinformación, que polariza a la nación entre ciudadanos habilitados para enterarse de la verdad, contra aquellos que –por falta de educación, recursos o lo que fuere- confían en la prédica de medios de prensa que informan lo que sirva a sus bolsillos. No al país. Una polarización que conduce al caos, cuyas barbas asoman sobre el lodazal del caos al que nos están conduciendo los medios vendidos a unos politicastros que compran sus líneas informativa y editorial con dinero del Estado, para ejercer poder y/o para mantenerse en él mientras el país siga siendo su botín. ¿Culpables de esto? Ciertos gobernantes delincuenciales y una prensa cómplice. Ambos manejan esta nación como su patio trasero.

Ejemplo. El uno de enero El Comercio publicó en portada –y a página entera interior- una “encuesta” de Ipsos, su mesa de noche para sondeos de opinión, informando que ”Vizcarra es el personaje positivo del año (55%)”. ¡Este fue el titular de un diario que, en su postón, se jacta de ejercer el oficio periodístico con “independencia y veracidad”! Pero ese titular fulero en primera página -y su desarrollo interior- tenían un objetivo. Devolverle el favor a Vizcarra por haber ayudado a la empresa que edita dicho diario a sortear la quiebra, transfiriéndole millones de soles dizque para destinarlos al pago de “avisos estatales”. La justificación de Ipsos para respaldar la trampa fue que “el capital político (¿?) acumulado por Vizcarra ayudó a que se le considere personaje del año.” Lo que increíblemente esconde esa encuestadora es que infinitos titulares de medios independientes previamente habían denunciado evidencias como: 1) Vizcarra gestionó criminalmente la pandemia, inclusive sin comprar las vacunas; 2) Vizcarra generó un colosal déficit fiscal; 3) Más de un fiscal investiga a Vizcarra por corrupto; 4) el país escuchó y vio a Vizcarra urdir con su círculo palaciego la eliminación de registros de sistemas oficiales de control, sobre la contratación de un sospechosísimo fulano bajo el alias “swing”; vale decir, Vizcarra obstruyó la Justicia consolidando una cadena de fechorías. Todas estas vulneraciones cometidas por Vizcarra son delitos. Pero adrede las ignoraron Ipsos y El Comercio, presentando a este impresentable en portada como “El personaje positivo de 2020”. Seguro esta maquinaria mediática esté endiosando la imagen del mitómano Vizcarra para promover su eventual postulación presidencial.