La pandemia y EsSalud

¿Cuán serio es el impacto de la pandemia en el Sistema de Salud?

La pandemia ha desnudado la precariedad del sistema de salud peruano, en particular la red de atención primaria pública. Dentro de esta precariedad, destaca positivamente la pronta respuesta de EsSalud y las Empresas Prestadoras de Servicios de Salud (EPS) a la emergencia nacional aumentando el número de camas UCI y en el aprovisionamiento de oxígeno.

Sin embargo, la pandemia ha deteriorado el financiamiento de EsSalud y las EPS, que depende de los aportes de sus afiliados. La forzada cuarentena ha generado una reducción en el número trabajadores formales y, con ello, la reducción de los aportes de sus empleadores, que son la fuente principal de ingresos de EsSalud y las EPS. De ese modo, un gran número de trabajadores formales ha pasado a engrosar la masa de trabajadores informales, cuyo refugio son los sistemas de salud no contributivos, como el Sistema Integral de Salud (SIS).

El informe del mercado laboral para Lima Metropolitana, elaborado por el INEI en base a la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), revela la dramática situación de la población en edad de trabajar de Lima Metropolitana, en lo que respecta a la cobertura de los servicios de seguro de salud (ver Gráfico 1).

Los servicios de seguro de salud son ofrecidos por EsSalud, las EPS, otras empresas del sector privado, SIS, y otros sistemas como el de las fuerzas armadas y policiales. Hasta antes de la pandemia el número de trabajadores sin seguro venía disminuyendo como consecuencia de la universalización del SIS. Según los datos del INEI se estima que en el área de Lima Metropolitana había más de 3 millones 600 mil trabajadores con seguro de salud y 4 millones 400 mil sin seguro. El elevado número de trabajadores sin seguro revela la precariedad del sistema de salud aun antes de la pandemia. Esta situación se agravó con la forzada cuarentena y el despido de trabajadores formales. Según el INEI el número de trabajadores sin seguro llegó a 6 millones 200 mil en el mes de junio de este año (ver Gráfico 1).

El reinicio progresivo de las actividades productivas ha permitido una recuperación paulatina de los trabajadores con seguro pero sin llegar a los niveles previos a la pandemia. Se estima que al mes de noviembre de 2021, más de 660 mil trabajadores habían perdido su seguro de salud en el área de Lima Metropolitana. No existen datos a nivel nacional pero se estima un comportamiento similar en el resto del país.

El problema del sistema de salud se agrava debido a que con la recuperación económica la mayoría de los trabajadores han optado por los seguros no contributivos como el SIS y han dejado el sistema contributivo de EsSalud y las EPS. Según el INEI el sistema EsSalud ha perdido 600 mil aportantes entre marzo y noviembre de este año mientras que los sistemas SIS, seguros privados y otros prácticamente han vuelto a sus niveles previos a la pandemia (ver Gráfico 2).

¿Qué implicancia tiene sobre las finanzas de EsSalud y las EPS? La pérdida de 600 mil aportantes en Lima Metropolitana significa una caída de alrededor del 30% del total. Si bien es cierto que estas cifras no se pueden extrapolar a nivel nacional debido a la diferente estructura productiva (mayor presencia de la actividad agropecuaria y minera que no se han visto tan afectadas en términos laborales por la pandemia), el impacto en los niveles de recaudación de EsSalud será significativa.

Según datos de la Sunat, que registra el número de aportantes a EsSalud a nivel nacional, el número de afiliados al sistema de EsSalud Agrario ha venido creciendo significativamente en los últimos meses (ver Gráfico 3), a diferencia de lo que viene pasando con el régimen regular de EsSalud. El sector agrario, a pesar de ser estacional, muestra un claro crecimiento y al mes de octubre registra una afiliación que supera los 560 mil trabajadores mientras que el total de afiliados a EsSalud a nivel nacional (régimen regular y agrario) muestra un estancamiento alrededor de los 4 millones 350 mil trabajadores, con una tendencia similar a la que se observa en la región de Lima Metropolitana.

El problema financiero de EsSalud no es solo por la pandemia. Una serie de medidas populistas implementadas por el Congreso y el Ejecutivo han venido mellando la situación financiera de EsSalud desde antes del inicio de la pandemia. La eliminación de las contribuciones a las bonificaciones de julio y diciembre, promulgadas durante el gobierno de Humala y la universalización del SIS, decretado por el gobierno de Vizcarra, son un ejemplo de medidas populistas implementadas antes de la pandemia que han venido teniendo un efecto directo sobre las finanzas de EsSalud. Sin embargo, la pérdida de millares de aportantes, consecuencia de la pérdida de empleos formales, puede ser determinante del colapso financiero de EsSalud, dañando seriamente el sistema de salud peruano.

Hoy más que nunca se hace necesario un replanteamiento integral del sistema de salud, sistema previsional, el seguro de desempleo y la reforma tributaria que contemple la precaria situación del mercado laboral. La solución pasa por la eliminación del elevado desempleo abierto y la informalidad que no es más que desempleo encubierto.

Sin embargo el Congreso y el Ejecutivo parecen habitar un universo paralelo. Para ellos el problema del desempleo no existe. De otra forma no puede entenderse la derogatoria de la ley de promoción del agro, buscando cambiar las reglas del juego al único sector que venía generando un significativo nivel de empleo formal y por tanto incrementos en los aportes a EsSalud, ignorando que no hay peor castigo para un trabajador que quedar desempleado. (El contenido de esta columna se puede consultar en http://www.prediceperu.com/).