Diethell Columbus Murata

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El dinero de Odebrecht

  • Fecha Domingo 3 de Marzo del 2019
  • Fecha 3:00 am

En el entendido generalizado, el dinero de origen ilegal que administraba Odebrecht era aquel que provenía de la “caja dos”. Esta idea se reforzó con la confesión de sus exdirectivos que admitieron que dicha cuenta paralela era la plataforma que usaban para solventar sus fechorías.

No obstante, una cosa es la cuenta paralela o “caja dos” de la que salía el dinero para corromper funcionarios o incluso hacer aportes de campaña y otra muy diferente es el origen (lícito o ilícito) de los fondos que ahí se depositaban.

Así las cosas, resulta oportuno recordar que la lógica corporativa de Odebrecht era “corromper para ganar” y así obtener jugosos contratos, adendas mañosas o arbitrajes truchos. En otras palabras, su rubro comercial era la corrupción y su dinero nace de ella.

Y es justamente ese modus operandi delincuencial el que, a lo largo de décadas, generó cuantiosas utilidades que fluyeron a ritmo de samba en sus finanzas; por lo que cabe preguntar válidamente: ¿Pueden los fiscales determinar qué fondos que administraba Odebrecht eran lícitos y cuáles no?

Conviene acotar que, si existió una “caja dos” que era usada para el pago de sobornos o para hacer aportes de campaña, ello supone también que hubo una “caja uno” para el pago de compromisos contractuales “limpios”, tal como el pago de obligaciones laborales, el pago de tributos o incluso financiar opulentos premios para algunas ONG. ¿Acaso la fuente del dinero de esta caja no es la misma que el de la caja dos?

Es importante señalar que para aquellos miserables que traicionaron a la patria y la confianza ciudadana recibiendo coimas de la corruptora carioca, resulta intrascendente si la “aceitada” salió de la “caja uno”, la “caja dos” o de la billetera de Barata, ahí el delito es claro e incuestionable y deben terminar encarcelados.

Sin embargo, distinto es el caso con aquellos que, sin incurrir en actos de corrupción ni tener poder gubernamental, recibieron un pago o aporte de Odebrecht. ¿Acaso estamos frente a un delito de lavado de activos?

Para los fiscales Vela y Pérez sí y, bajo esta tesis, todo aquel que recibió dinero de Odebrecht, ya sea como aporte de campaña o como pago por un servicio prestado (tal cual el caso de C&M Vizcarra), debieran ser investigados por lavado de activos, pues se presume que el dinero que recibieron es de origen ilícito. Siendo más prudentes, quizá el tema estribe en determinar si quienes recibieron ese dinero sabían de su origen ilegal o al menos lo presumían.

Suponemos que será el Poder Judicial el que ponga coto a esta fiebre del ajusticiamiento mediático encabezado por ciertos miembros del Ministerio Público. ¡Ojalá!





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